El desayuno es considerado por algunos especialistas como la comida más importante del día. ¿Por qué? Porque nos ayuda a recuperar los carbohidratos, grasas y proteínas (fuentes de energía) perdidas después de horas de alimento: ¡así de importante es nuestro desayuno!

Incluso hay evidencia científica sobre la relación directa entre calidad de lo que desayunamos y en cómo esto influye la forma de realizar nuestras actividades matutinas. Y, aunque increíble, también existen estudios que hacen referencia a las discrepancias que surgen de analizar la calidad del desayuno que consumimos.

De hecho, varios estudios científicos señalan que la frecuencia de consumo y la composición del desayuno están asociadas con la edad, el nivel socioeconómico, el género y la zona geográfica de la población.

Razones de peso

Además, luego de diversas investigaciones, se ha demostrado que el consumo frecuente del desayuno está relacionado con una mejor calidad de vida, pues las personas que desayunan también poseen hábitos saludables como la realización de mayor actividad física.

Según las recomendaciones de los profesionales de la #Salud, el desayuno debe aportar entre 15% y 25% de la energía consumida en el día, así como el 25% de la recomendación diaria de proteínas. Recordemos que los alimentos ingeridos frecuentemente en el desayuno nos ayudan a cumplir con dichas recomendaciones; además de una mayor ingesta de vitaminas y minerales.

Además existe evidencia científica que demuestra que un desayuno bajo en grasas y colesterol y alto en fibra –aunado a un estilo de vida saludable- ayuda a reducir los factores de riesgo para padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y obesidad en adultos.

Sin duda, ¡el desayuno es el alimento más importante del día! Y como ya leíste, hay evidencia científica suficiente para sustentar dicha afirmación. Benefíciate de ella y ayuda a tus seres queridos a mejorar su calidad de vida.

Comprobado

Las personas que desayunan:

Cubren mejor sus necesidades de vitaminas y minerales.

Tienen más energía durante el día.

Tienen mayor capacidad de concentración.

Regulan su peso con mayor facilidad a diferencia de las personas que no desayunan.