La mayoría de nuestras acciones diarias son resultado de un estilo de vida. Identifica los que la benefician y deshazte de los que la dañan, aquí te decimos cómo lograrlo.

Ganarnos la lotería, conseguir el trabajo o la pareja que tanto anhelamos no transformará nuestra existencia y mucho menos no hará alcanzar la felicidad soñada. Lo que sí podría ayudarnos a vivir y sentirnos mejor son los cambios que hagamos en nuestro comportamiento, sobre todo de aquellos hábitos que sin darnos cuenta limitan nuestro crecimientos como personas y que nos impiden alcanzar nuestras metas.

¿Qué es un hábito?

“Es un proceso inconsciente, mecánico, cuando lo realizamos no pensamos, actuamos automáticamente”, afirma el consejero familiar y coach de ejecutivos Rafael Ayala en su libro Cambia tus hábitos, cambia tu vida. Esta serie de acciones las practicamos como rutina sin darnos cuenta; son respuestas hasta cierto punto automáticas a ciertos estímulos e información. Sin embargo, no nacemos con ellos, sino que los adquirimos durante nuestra existencia. Se aprenden por repetición de un mismo acto. Podemos practicar hábitos que nos beneficien, pero también algunos que nos afecten negativamente. La mayoría surge de nuestras propias necesidades.

Tipos

Virtudes. Nos ayudan a tener una vida más armoniosa y de calidad. Favorecen nuestra salud, nos facilitan la convivencia con personas y son un soporte para lograr nuestros deseos. Por ejemplo: el ahorro, la sana alimentación, la práctica de un deporte.

Vicios. Nos producen consecuencias negativas, dañan nuestra salud, estorban la obtención de nuestras metas, lesionan nuestras relaciones humanas. Por ejemplo: fumar, consumir drogas o alcohol, desvelarse constantemente, la desorganización, falta de disciplina y orden, mentir, hablar mal de los demás, prejuzgar.

Por la primera reacción ante un estímulo

De acción. Es la manera específica de actuar al percibir cierta información o presenciar un evento determinado. Por ejemplo: la ejecución de técnicas artísticas (tocar el piano), de oficios y profesiones y la práctica de técnicas de adaptación como la cortesía, la asertividad, la escucha empática.

De pensamiento. Es el modo automático de reaccionar ante una información o suceso. Por ejemplo, el pensamiento derrotista y pesimista de quienes al escuchar la palabra reto o desafío, enseguida es: “no voy a poder” y como consecuencia sienten tristeza, conformismo y frustración.

Por qué practicarlos

Hacen la vida más sencilla, generan acciones condicionales que evitan que invirtamos energía y tiempo en analizar y decidir a la hora de realizar diferentes actividades.

Producen satisfacción, evitan o reducen el dolor o resuelven una situación, es decir, nos libran de un problema.

Puedes transformarlos

Para tener éxito en el cambio de hábitos, la psicoterapeuta Erika Acosta, sugiere:

Ser honesto contigo mismo. Revisa y ennumera áreas de tu vida que presentan un conflicto.

Fíjate metas realistas, alcanzables y bajo un plazo. Corrige sólo lo que está en tus manos.

Compartir con tus amigos y familiares los cambios que deseas realizar para que se involucren contigo y sean tus aliados.

Responsabilízate de ti mismo. Sé consciente de lo que necesitas y muéstrate respeto y amor, sólo así vencerás cualquier hábito por muy arraigado que esté. #Psicología