En la ciudad de Michoacán, México, viven Leopoldo López Rego y Esmeralda Fernández Nieto que se casaron hace 89 años en Michoacán y acaban de celebrar juntos en el mismo día sus respectivos cumpleaños: él apagó 109 velitas y ella 102, por lo que suman juntos la friolera de 211 años. En la actualidad, viven en México D.F., tienen 8 hijos vivos y dos fallecidos, 32 nietos, 54 bisnietos y un tataranieto.

En este reportaje que le han hecho en la Revista Vanidades, nos comentan varios de sus secretos.

P: ¿Cómo se han conocido Leopoldo y Esmeralda?

Leopoldo: la conocí una tarde en que iba con mi hermano a hacer un mandado a nuestra madre. De pronto la vi allí sentada con su amiga de toda la vida en el umbral de la puerta y quedé hipnotizado por su belleza.

Esmeralda es muy tímida y ante esas palabras, solo hizo una sonrisa pícara.

P: ¿Y cómo comenzaron a hablarse hasta poder casarse?

Leopoldo: No fue fácil, yo venía de una #Familia humilde y Esmeralda de una familia rica. Ella vivía en una gran mansión, con chofer, tenía una nana que la cuidaba día y noche. Esmeralda por ese entonces tenía unos 14 años y yo 21 años. Nos comenzamos a ver a escondidas, el chofer la llevaba hasta una plazoleta y allí estábamos dos horas hablando, el chofer era nuestro cómplice, nuestro testigo. Sus padres no querían para ella un pelagatos, sino alguien de su misma condición. Entonces un día, cuando Esmeralda ya había cumplido los 21 años, nos casamos a escondidas, nuestro testigo fue el chofer y un hermano mio. Y cuando fuimos a la casa de Esmeralda y le mostramos a los padres de ella que nos habíamos casado, rompió la libreta matrimonial, fue allí donde me enfrenté y le dije a sus padres: yo amo a Esmeralda, es mi esposa, y aunque ustedes hayan roto nuestra libreta matrimonial, me la llevaré a mi casa.

Sus padres me juraron que anularían nuestro matrimonio, dado que el padre de Esmeralda era un hombre con mucho poder. Pero nada nos separaría. Esmeralda y yo siempre estuvimos juntos, luchamos juntos. Nuestro mayor secreto para la nuestra generaciones futuras, es haberles criado en sabiduría, en el amor, y que nada es rosa en la vida, pero con un amor fuerte como el nuestro no pudieron destruirlo.

Esmeralda: es verdad, nuestro amor fue nuestro eje que nos mantuvo en pie y aunque mis padres fueron duros conmigo, haciendo gala de su poder, jamás pudieron desunirnos. Hoy contamos con hijos, nietos, bisnietos y un tataranietos, ¿qué más podemos pedir a la vida? Solo poder morirnos en paz. Nuestro amor aún sigue tan fuerte como el primer día. #Padres hoy