Suprimirte para no ser la protagonista de tu propia vida y dejar el poder en otras manos es resultado de una relación de manipulación. Sin embargo, no es fácil registrarlo para quien no lo vive en carne propia. Las maniobras de alguien que la ejerce son tan sutiles para la víctima que cuesta mucho trabajo notarlas, lo peor es que puedan dañarla física, emocional y mentalmente sin que se dé cuenta, ya que crean confusión.

La manipulación inicia, la mayoría de las veces, de manera sutil, gradual, casi invisible, en la que los manipuladores buscan imponer sus deseos. “Es imperceptible porque el manipulador por lo general es una persona carismática, los que más se dan cuenta son los que están alrededor y a veces, ni ellos”, afirma la psicoterapeuta Almeida.

Si esto no les funciona también recurren a armas como la descalificación, la culpa, la vergüenza y el miedo para dominar. O bien, utilizan elementos psicológicos o la negación de una comunicación directa. De esta manera su agresión permanece encubierta. Pero cuando esto fracasa, optan por métodos más sofisticados y/o agresivos, incluso pueden llegar a la violencia física.

¿Quiénes son vulnerables?

Las escritoras Gloria Husman y Graciela Chiale afirman que quienes tienen más predisposición a ser presas de los engaños de un manipulador son personas que:

  • Pasaron por una infancia traumática o difícil.
  • Tuvieron una educación castrante y represiva.
  • Sufrieron abandono emocional de los progenitores.
  • Perdieron a uno de sus padres a temprana edad.

Pudieron haber transformado su sufrimiento en una distorsión de la empatía y adquirieron una exagerada tolerancia hacia los demás.

En su afán de sentirse dignas y amadas piensan que es necesario ser complacientes en todo, sienten miedo a ofender, desagradar o herir, se vuelven sumisas por miedo al rechazo, se culpan de todo y tienen dificultad para poner límites.

Características de los manipuladores

  • Usan diferentes artimañas
  • Se muestran amables ante los demás y a solas con su víctima actúan de manera opuesta
  • Nunca se sabe qué les enoja
  • Inducen a las personas manipuladas a hacer cosas que ellos nunca harían
  • Son permisivos consigo mismos y muy intolerantes con los demás
  • Disimulan sus errores y jamás los reconocen, aunque existan evidencias en su contra
  • Siempre culpan a los demás
  • Mienten con mucha frecuencia
  • Hacen interpretaciones deformantes de la realidad
  • Pueden ser muy celosos y controladores
  • Seducen vendiendo una imagen de seguridad y protección
  • Les es fácil detectar “el tendón de Aquiles” o debilidad de su víctima

Una esperanza

Es importante que la persona que se encuentra encadenada a una situación así sepa que hay una salida. Pero es necesario que reconozca que como cualquiera tiene debilidades y fortalezas y que requiere asumir la responsabilidad de trabajar en su propia autoestima. Para ello necesita:

Aceptar lo que es. Aprender a poner límites. Cambiar hábitos que le hacen mucho daño. Aprender a autovalorarse.

Existen terapias y grupos de reflexión y autoayuda que pueden acompañar este proceso. Aunque nunca llegará a ser perfecto, es importante renovarse y repararse a sí mismo para lograr una auténtica aceptación y superación. #Salud #Psicología