Esta semana finalizó la Guerra Fría. Después de más de medio siglo de bloqueo económico en Cuba, finalmente las relaciones entre La Habana y Estados Unidos se han suavizado. Lo que ha hecho posible este acercamiento, no es otra cosa que el diálogo y los encuentros entre diplomáticos de ambos países, que han tenido lugar en varias ocasiones durante los últimos años. Obama ya ha reconocido que "esta política ha sido completamente ineficaz" y que, por tanto era necesaria la normalización de las relaciones entre ambos países.

Ya fue toda una sorpresa cuando ambos dirigentes se saludaron cordialmente en el acto de homenaje por la muerte de Nelson Mandela, pero lo cierto es que el presidente Obama llevaba anunciando un cambio en la política exterior estadounidense desde que llegó a Washington. No fue, sin embargo, hasta el pasado año 2013 cuando Obama, oficialmente, dio carta blanca para que se llevaran a cabo una serie de tratados, en lo que también ha mediado la Iglesia Católica.

En todo caso, el diálogo data de un tiempo anterior, ya que tuvo lugar gracias a la insistencia del senador Patrick Leahy y su ayudante Tim Rieser que ya habían tenido contactos con el gobierno cubano en la última década del siglo XX. El demócrata Leahy vio oportuna la llegada del presidente Obama e instó a establecer conexiones con el fin de liberar al espía Alan Gross que se encontraba preso en Cuba.

El país vecino de Canadá no medió en las negociaciones, sino que albergó muchas de las reuniones secretas que se produjeron entre Cuba y EEUU en el último año, sin que el resto del mundo tuviera idea de lo que se estaba gestando. Durante el año 2014 fue cuando se logró finalmente el acuerdo, en el cual ha ejercido una gran presión positiva el actual Pontífice de Roma, como líder espiritual de la Iglesia Católica.

Tras la disputa en la pasada "Cumbre de las Américas" hace un par de años, en la cual numerosos gobiernos de Latinoamérica pidieron el cese del bloqueo económico que asfixiaba a Cuba y a su gente, el presidente estadounidense decidió iniciar una solución de carácter diplomático que llevara a suavizar las relaciones entre ambos países, enemigos de guerra desde hace más de medio siglo.

El mundo entero aplaude el fin de un bloqueo absurdo y retrógrado, que no hacía más que dificultar la vida al pueblo cubano. Ahora, queda por ver a dónde es capaz de llegar una Cuba más libre en el tablero internacional. En esa pequeña isla se han hecho grandes cosas, según UNICEF, la malnutrición infantil no existe entre los niños cubanos, mientras que sigue siendo una lacra en el resto del mundo. Quizá ahora todo el mundo tenga mucho que aprender de Cuba. Empecemos a ver con otros ojos y desde otras perspectivas.