Según un reciente informe del Senado estadounidense, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) ha sido acusada de haber realizado interrogatorios y torturas durante el convulso período que siguió al 11 de septiembre, en el que engañaron al gobierno sobre dichos procedimientos.

El dossier contiene un relato exhaustivo sobre los procedimientos que se siguieron durante la detención y el interrogatorio de prisioneros, que se llevaron a cabo durante el gobierno de George W. Bush. El ex presidente de los Estados Unidos declaró en numerosas ocasiones que los procedimientos respetaban los derechos humanos y que estaban dentro de la legalidad, y justificaba los hechos con los frutos obtenidos en la lucha antiterrorista.

La CIA, entre tanto, filtraba información confidencial a la prensa, incluso aquella que no fuera del todo cierta, con la intención de que se suavizasen las críticas de la población estadounidense y a nivel internacional, con lo que se evitaba de este modo que el Congreso recortara el programa.

Sin embargo, el presidente Obama recientemente ha declarado que todas las naciones cometen errores pero que los Estados Unidos de América tienen la fuerza suficiente como para enfrentarse con su pasado, aprender de él y mejorar su presente.

En el documento se pone en duda la legalidad de los actos cometidos, así como la integridad de los altos cargos al mando de dichas acciones, al afirmar que todos aquellos métodos de tortura estaban plenamente justificados con la finalidad de servir para el desmantelamiento de organizaciones terroristas.

En el informe se explican los procedimientos de tortura más retorcidos que cualquiera se pueda imaginar, lo que ha provocado un gran escándalo político y mediático.

También se redacta en el documento que posiblemente los altos mandos de la CIA escondieron la realidad hasta a los miembros de la administración del ex presidente, incluyendo a éste. Se denuncia que la CIA trabajaba sin ningún control gubernamental y que ha puesto en peligro a todo el país.

A este propósito, el gobierno de Estados Unidos ha promulgado un expediente por el cual reconoce que estos procedimientos con los cuales se martirizaba a los presos no contribuyeron a hacer más eficaz la lucha antiterrorista y que ha resultado contraproducente para la protección de los Estados Unidos.

Naturalmente, los que salen más perjudicados tras la publicación del dossier son el ex presidente Bush y sus administradores, ya que eran los responsables de controlar los procedimientos. Por lo que ahora se abre de nuevo el debate en Estados Unidos sobre la tortura en la época de Bush, que todavía cuenta con muchos partidarios, y la cual defienden bajo el argumento de que era menester hacer todo lo posible en la lucha antiterrorista y por lo que alaban su eficacia. #Barack Obama