Según el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF, por sus siglas en inglés), el año 2014 al que le queda poco de vida, ha sido un período muy duro para la infancia. Millones de menores han sufrido el estigma de la guerra, en numerosas luchas en diversos puntos de la Tierra. Según la institución "el año 2014 ha sido nefasto para los #Niños", asimismo, declara que "nunca en la época moderna se había dado esta situación, en la que tantos niños se han visto envueltos en la crudeza de la guerra". UNICEF denuncia las situaciones extremas a las que se han visto sometidos los menores en los diferentes conflictos: el reclutamiento, el secuestro, la tortura, la violación, la pérdida de sus familiares y el asesinato.

La organización ha realizado un cálculo escalofriante, y denuncia que en este momento existen unos 15 millones de niños en distintas zonas de conflicto en todo el territorio mundial. A la cabeza se encuentra la República Centroafricana en la cual se calcula que más de dos millones de menores han sido víctimas de la lucha y miles de ellos han sido captados como "niños soldado". Le sigue Siria, en la cual, se calcula, más de siete millones de niños y niñas son víctimas de la guerra y en la que existen más de millón y medio de menores refugiados.

En otros países, el panorama no es más alentador. Una de las consecuencias más terribles de la guerra es la hambruna y la enfermedad, que en conjunto afectan a unas cifras astronómicas de la población infantil del mundo. El Ébola también hace estragos, deja a muchos niños sin familia y en situación de desamparo.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) también alertó hace unos meses sobre esta situación, denunciando la impunidad de la que disfrutan aquellos que cometen abusos contra la infancia. El informe se realizó alrededor de veintitrés zonas en conflicto y recoge los diferentes tipos de violencia a la que son sometidos los menores.

En la reciente ceremonia en la que se hizo entrega del Premio Nobel de la Paz a los activistas Malala Yousafzai y Kaislash Satyarthi, se reivindicó desde la tribuna "el respeto de los derechos universales de la infancia". Los galardonados han denunciado la situación que viven millones de menores en el mundo -como hemos visto en los datos de UNICEF-, poniendo de manifiesto su vulnerabilidad y por tanto, su necesidad de protección.

El hecho de ver "señores trajeados" galardonando a activistas pro-derechos humanos, queda muy bonito de cara a la galería, en el mundo occidental. La realidad es que, a día de hoy, siguen muriendo niños y niñas en conflictos absurdos, millones de ellos no tienen acceso a una educación digna, y otros ni siquiera tienen un plato de comida caliente al día y lo más triste es que esta situación no va a encontrar solución, a corto plazo al menos, mientras que los valores de la humanidad no comiencen a cambiar.