El joven mexicano Adán Cortés fue expulsado de Noruega luego de la irrupción en la entrega del Premio Nobel de la Paz a Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi, en Oslo, Noruega. Luego de que las autoridades de ese país lo detuvieron y encarcelaron para posteriormente dejarlo en libertad tras pagar una multa de dos mil 100 dólares que dieron internautas que se solidarizaron con él, las autoridades de inmigración consideraron su caso como "carente en absoluto de fundamentos".

Sin embargo, de la osadía de Adán Cortés mucho se ha mencionado pero pocos lo comprenden, por lo cual muchos lo tratan de oportunista por haberse colado en la entrega de este premio para recordarle a Malala y al mundo sobre el caso de la violencia en México, específicamente en el caso Ayotzinapa -en el cual ya se ha dado a conocer nuevas evidencias que podrían implicar a fuerzas federales en el crimen de la desaparición y homicidio de estudiantes normalistas.

Ante el panorama de impunidad, crimen y violencia, no queda más que la indignación, la protesta, y es lo que justamente el joven mexicano Adán Cortés ha realizado por su cuenta y de manera solitaria, al ondear una bandera mexicana manchada con tinta roja, simulando ser sangre, en el acto protocolario de la entrega del Premio Nobel de la Paz que se realizó recientemente en Oslo.

La irrupción, pues, de este joven, más allá de representar un "oso" para las "buenas conciencias" en el ámbito internacional, muestra hasta qué grado puede llegar la solidaridad y la indignación de la juventud, específicamente de los mexicanos.

Una llamada de atención de una petición justa para soluciones eficaces, consensuadas con base en el escrutinio popular, para que de esa manera se tenga la certeza que las decisiones son plenamente democráticas, y no aristocráticas -como parece representar el presidente de la República y su esposa al darse a conocer las millonarias propiedades que ostenta la pareja presidencial-, es lo que parece implicar este acto de intromisión deliberada de Adán Cortés.

A pesar de este acto, la petición de asilo le fue negada, por lo que el abogado ha dicho que la expulsión del país resulta una decisión jurídicamente errónea. No obstante, al gran grueso de los mexicanos de a pie nos queda la imagen, la osadía de Adán Cortés que puede representar el coraje de la juventud, que es la que se da cuenta con mayor claridad del despertar de un país lastimado por una clase gobernante insensible. #Gobierno