Horas después del lamentable atentado que se perpetrara en la publicación francesa, Charlie Hebdo, donde murieron 12 personas, España elevo su seguridad contra ataques terroristas. Sin embargo, el país vivió horas de angustia al encontrar un paquete sospechoso en la sede del grupo Prisa.

Un hombre se presentó en las instalaciones de este grupo, ubicadas en Madrid, con un paquete del tamaño de una caja de zapatos, y a pesar de que este tipo de envíos se entregan en paquetería (que se encuentra en la parte del posterior del edificio), el hombre insistió en dejarlo en la puerta principal. Al pasarlo por el escáner el personal se dio cuenta que el paquete contenía unos cables y una especie de recipiente, por lo que inmediatamente lo reportaron.

Las instalaciones donde se encuentran entre otras; la redacción de El País, fue desalojada alrededor de dos horas. Los empleados vía twitter iban relatando lo acontecido, en un ambiente de inquietud y alarma tras lo sucedido en Francia. Al final se trató de una falsa alarma y los empleados pudieron ingresar al edificio.

A pesar de que no se tienen datos que indiquen que España se encuentre en peligro inminente, las autoridades de este país han decidido aumentar la seguridad ante este tipo de ataque a más de una década de haber sufrido el mayor ataque terrorista.

Pero, España no es el único país que ha aumentado su seguridad, ya que Estados Unidos también ha extremado precauciones e incluso está trabajando en una legislación que permita apoyar el mercado de seguros privados contra ataques terroristas. De esta manera, se plantea que las pérdidas por un ataque terrorista, no sean cubiertas totalmente por el gobierno y que se cuente con ayuda económica de los seguros privados. Aunque ya se contaba con esta política, después del atentado del 11 de septiembre se habían reducido, por lo que ahora se espera que este tipo de seguros aumenten significativamente.

Aunque esta vez se trató de una falsa alarma, varias redacciones han presentado este tipo de situaciones en las que les llegan "paquetes sospechosos", y aunque muchos son sólo una broma no deja de ser una alarma para la libertad de expresión.