El mundo de la música se pone de luto por el reciente fallecimiento de uno de los grandes artistas mediterráneos, Demis Roussos, quien desde hace algunos días se encontraba hospitalizado en el Hospital Iguia. La noticia rápidamente dio la vuelta al mundo, por lo que algunas radiodifusoras de inmediato comenzaron a llenar el espacio con temas como Goobye, my love, goodbye y forever and ever, entre otras más.

La vida de este talentoso artista de la World music -por cantar en griego, inglés, español y francés- no fue tan sencilla y alegre como lo suponían varias de sus canciones, puesto que por algunos periodos sufría de una marcada depresión causada por el sobrepeso y la no aceptación de su cuerpo, lo que provocaba que se sometiera a estrictas dietas; este problema de autoestima hizo que portara prendas que disimularan su estructura corporal, ocultando a los demás eso que a él mismo le desagradaba y le acomplejaba.

Su imagen de patriarca mediterráneo barbón, como lo calificaron algunos críticos, y su voz timbrada hacían de sus presentaciones todo un espectáculo, que muchas veces rayaba en lo kitsch. Su estilo de vida, así como su ropa, siempre fue estrafalaria, llena de lujos y glamour; logrando así que la mayoría de las veces se le viera rodeado por mujeres de curvas pronunciadas, hermosas y atractivas.

Su música con sonidos frescos se convirtió en los años 80 en la sensación del momento, lo que le originó demasiadas ganancias por la venta de sus discos, posicionándose como uno de los mejores cantantes de la época. Pero así como su vida se alimentaba de buenos momentos, había en ésta otros que no eran tan gratos.

Fue en 1985, mientras gozaba de su mejor época como artista, que le aconteció un hecho traumático, pues el avión donde viajaba fue secuestrado por algunos terroristas pertenecientes al grupo Hezbollah; las raíces árabes de Roussos permitieron que fuera uno de los primeros pasajeros en ser liberados. Un dato interesante de este acontecimiento, fue que durante el secuestro el talentoso cantante cumplió 39 años de edad, por lo cual los terroristas le regalaron, a manera de aprecio, como lo comenta el mismo Demis, una tarta y un poco de té.

Por estos mismo años se le diagnostica depresión clínica, lo que significaría un terrible golpe a su carrera musical, ya que por estos años comienza a decaer, a presentarse cada vez con menos frecuencia, cesando su producción discográfica; quizá está temporada fue la más improductiva de su vida y su carrera.

Pocos años antes de su fallecimiento, en el 2009, Roussos saca a la luz su último disco -donde su voz ya no suena tan genial, manteniendo a lo largo del disco un tono depresivo y desalentador en canciones como September y Help me-, dando así algunos conciertos en algunos lugares de Europa; con esto Demis cerraría su carrera musical que a tantos llego a cautivar, convirtiéndolo en todo un ídolo para los melómanos.

Este 25 de enero, los médicos franceses y griegos que le atendían anunciaron la noticia de su fallecimiento a causa de cáncer de estómago e hígado, posiblemente causado por las estrictas dietas a las que se sometía por largos periodos. La muerte de Roussos deja un gran hueco en la World music que difícilmente podrá ser llenado. #Arte