Poco o nada se sabía de la postura del Vaticano luego del reciente ataque al semanario satírico Charlie Hebdo que cimbró a Francia y a gran parte del mundo por las implicaciones a los derechos fundamentales que llevaban implícitas. Es así que hasta hacía poco tiempo en los medios de comunicación no se había escuchado un pronunciamiento de la Iglesia católica a este respecto, en el entendido de que las caricaturas satíricas del semanario francés también hacían alusión a algunos representantes de la Santa Sede.

Y de verdad, muchos nos preguntábamos qué opinión tendría el Sumo Pontífice, Jorge Mario Bergoglio, sobre este ataque a la libertad de expresión que representa un rotativo de la envergadura del Charlie Hebdo. Por fortuna, no hubo que esperar mucho, pues recientemente en referencia al ataque a este rotativo el Papa Francisco por fin expresó una palabras al respecto en el ínterin del vuelo que realizó de Sri Lanka a Filipinas.

Aunque para algunos periodistas fue extraño que el actual representante de la Santa Sede comentara que el atentado a la revista parisina fuera algo "normal" -y hasta cierto punto previsible- como consecuencia de las burlas a la fe de los demás, lo relevante es que la figura dogmática en la persona de Jorge Mario Bergoglio no se le había visto tan parcial o, por lo menos, que justificara en cierto modo el golpe terrible dado al semanario, aunque luego matizara que las acciones violentas siempre tienen una razón y que la mayoría de las veces, como el caso de los ataques terroristas, son aberrraciones.

De acuerdo con información de El País, el argumento del Papa Francisco fue que todos los individuos tienen derechos fundamentales como el de libertad de fe y de pensamiento. A pregunta expresa de un periodista francés de la prensa internacional que acompañaba el vuelo papal, Jorge Mario Bergoglio se refirió al delicado hecho ocurrido en Francia de la siguiente manera: "cada persona no sólo tiene la libertad, sino la obligación de decir lo que piensa para apoyar el bien común. Pero sin ofender".

Amén de esta condición expresada por él a este respecto, resulta curioso cómo los gestos del Papa Francisco, al tomar el micrófono y dirigirse a los integrantes del periodismo internacional, mostraban lo que al fin y al cabo es Jorge Mario Bergoglio: un ser humano con virtudes y defectos, representando a su Iglesia, indignado tanto por el flagelo cometido contra el semanario francés como por la burla de la cual también había sido objeto no solo la fe en la Iglesia católica sino la musulmana a manos de los caricaturistas franceses del Charlie Hebdo.

Bien o mal, y muy a su manera, el Papa estuvo muy acorde con la postura dogmática que conforma su papel de representante del Vaticano.