Sin lugar a dudas, el más grande los miedos es aquel que proviene de lo desconocido. Todos tiemblan bajo lo que está oculto o escondido, de aquello de lo que no se tiene certeza y nos mantiene en una constante incertidumbre, sobre lo que puede o no suceder. Ya lo hemos vivido con el reciente brote de ébola cuando diversos medios de comunicación hicieron latente la idea de una pandemia mundial capaz de exterminar a la mayor parte de los seres humanos.

Ahora, otro caso de este temor a lo desconocido lo encontramos con el miedo y las precauciones que está tomando el Vaticano después de que se hablara de una supuesta amenaza. Amenaza que, de nueva cuenta, los medios se encargaron de difundir a todos los rincones del mundo. Estos temores que atacan a todo el Vaticano encuentran su primera razón en el reciente homicidio llevado a cabo por terroristas en París. Los temores del Vaticano se fundan en el hecho de que no saben de dónde puede venir un supuesto ataque, así como el desconocer la fecha e incluso las personas que puedan estar involucradas.

Ante esto se han puesto en marcha los protocolos de seguridad máxima para salvaguardar la integridad de todos los que allí se encuentran. Y aunque no existe una certeza de ataque terrorista, como lo ha señalado el Jefe de Unidad de Operaciones Especiales en Roma, se ha hecho saber que es mejor prevenir cualquier tipo de eventualidad y evitar sorpresas.

Sin embargo, no quiero ser pesimista ni malagüero, pero han existido casos donde incluso con los más altos protocolos de seguridad, se filtran pequeños errores que desatan la histeria y paranoia colectiva; retomando un poco el caso del ébola, tenemos como referente la falla en el protocolo del día 13 de octubre de 2014 que causó el primer contagio de esta enfermedad en Estado Unidos, lo que hizo prensar y dudar a muchos sobre la seguridad.

Sin lugar a dudas, el miedo a lo desconocido siempre va a estar presente porque lo desconocido nunca dejará de existir. La incertidumbre se mantiene constante acechando desde su madriguera oscura.