Definitivamente las arañas no tienen un aspecto amigable o tierno. Incluso, son tantas las personas que padecen aracnofobia -miedo a las arañas- que hasta existen varias películas dedicadas a estos seres que pueden esconderse en nuestros zapatos.

Esta historia -de la vida real- tiene como protagonistas a una mujer, una araña y un plátano. Dicha mujer casi muere de un infarto cuando descubiró que había una terrorífica araña en un plátano que compró en un supermercado en Londres llamado 'Tesco'.

María Layton de 43 años de edad, llegó a su casa con todo lo que había comprado en el supermercado, sin embargo, cuando fue el turno de desempacar las frutas, descubrió que un plátano tenía huevecillos y una Araña Errante Brasileña -claro, supo de qué especie era hasta que lo googleó-.

Esta especie de araña es de las más peligrosas del mundo, y se le llama 'errante' porque no construye telarañas, más bien va en busca de sus presas en la selva.

"Cuando abrí la bolsa, me lleve un terrible susto, supe que era una araña peligrosa porque vi un documental en la televisión y me pareció muy familiar", afirmó Layton al sitio Dayli Mail.

Si una araña de este tipo mordiera a una persona, ésta perdería su control muscular, tendría problemas de respiración y esto causaría su muerte unas cuantas horas después de la picadura.

Un dato curioso es, que en los hombres, el veneno de la Araña Errante Brasileña causa erecciones de hasta cuatro horas… No se emocionen, luego de las 4 horas y con el problema de respirar, la víctima termia por fallecer, según lo informa el sitio Aracnipedia.

María Layton llamó de inmediato a la tienda en donde había adquirido los productos y les mencionó que tenía un plátano lleno de huevos de araña junto con la madre de los huevecillos. Mientras resolvía el problema, envolvió todo el racimo de plátanos y los metió al congelador.

"Cuando llamé al supermercado, no me ayudaron en nada, no les interesó que mi vida estuvo en riesgo por unos instantes y solo me dijeron que me regresarían el dinero que gasté en los plátanos. Publiqué la foto en el perfil de Facebook de la empresa, pero ni así hicieron más para explicarme porque venía este espécimen en mi mercancía. A mí no me interesaba que me regresaran el dinero, ¿qué tal que mis hijos tomaban el plátano para comerlo?", concluyó Layton al mismo medio.

La mujer interpuso una queja en el departamento de servicios al cliente y se espera que  en los próximos días le ofrezcan una disculpa pública por parte del centro comercial; ya que los daños pudieron haber sido muy graves.