El papa Fancisco concedió al sacerdote y pederasta, Keith Michael Patrick O’brein, retirarse de la vida pública y conservar su grado de cardenal sin poder ejercer sus derechos y atribuciones, siempre y cuando pase el resto de su vida en retiro y oración como acto penitencial.


A dos años de que el cardenal escocés dimitiera de su cargo debido a que fue acusado por mantener durante décadas relaciones sexuales con sacerdotes jóvenes y seminaristas, fue el mismo papa Francisco quien diera a conocer esta noticia. 


O’brien se desempeñaba como arzobispo de St. Andrews y Edimburgo cuando 4 víctimas de su desorden sexual lo denunciaron, 3 eran sacerdotes y uno ex religioso. En un principio, el sacerdote negó las acusaciones, pero tiempo después las aceptó y renunció a su cargo. 


Por tal motivo, jerarcas de la #Iglesia Católica le prohibieron celebrar ritos litúrgicos en Escocia y participar en el cónclave de 2013 para la elección del actual Pontífice.


Dada la relevancia que el escándalo sexual tuvo a nivel internacional, una comisión de la Santa Sede comenzó a investigar su caso. Desde entonces, el cardenal ha hecho declaraciones públicas pidiendo perdón a los afectados y a sus familias; agradeciendo, al mismo tiempo, el cobijo y comprensión que ha tenido el Papa con su persona.


En su momento, O’brien fue uno de los clérigos británicos más influyentes. Durante su desempeño ministerial se caracterizó por criticar duramente a los homosexuales.


Hace unos días, el Pontífice anunció que O’brien ya no lo asesorará como cardenal, quitándole así todos sus privilegios y derechos; pero sí seguirá conservando su cargo y perteneciendo a la Iglesia Católica, siempre y cuando se mantenga alejado de la vida pública y se retire a hacer vida de oración. La Santa Sede enfatizó que esto se dio a petición del propio cardenal.


Su predecesor, el cardenal Ratzinger, expulsó durante su papado a no menos de 400 pederastas de la Iglesia Católica.


El grupo de víctimas de abusos sexuales llevados a cabo por sacerdotes, denominado SNAP por sus siglas en inglés (Survivors Network of those Abused by Priest), reprochó el comunicado hecho por el Papa, argumentando que éste se dio a conocer de manera tardía y que en nada aporta soluciones a los actos cometidos.


Por su parte, Leo Cushley, actual arzobispo del territorio que anteriormente administraba O’brien, confirma el descontento de los fieles; declarando que los hechos de su predecesor angustiaron y desmoralizaron a los católicos de la zona, haciendo que la Iglesia perdiera credibilidad.
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