Son muy pocas las obras arquitectónicas que siembran en el espectador el vago sentimiento de lo que Freud denominó como “Lo ominoso” y que aparece cercanamente ligado al concepto de “lo sublime” enunciado por Kant; La Sagrada Familia conjuga en la superficial mirada de un turista esas sensaciones que terminan detonando en un confusión e incertidumbre de su auto-grandeza, logrando así que mientras experimentan fascinación por lo observado, en su interior también viene gestándose secretamente la repulsión provocada por estar frente a un fenómeno artístico que superan su comprensión en todos los sentidos.

Para tratar de comprender todos y cada uno de los elementos que figuran en La Sagrada Figura tendríamos que dedicarnos toda una vida a la investigación y estudio de sus formas y contenidos –conceptos claves para el arquitecto Marc Llimargas que tienen que agregarse al análisis de este templo–, pero incluso así todos los posibles acercamientos que realicemos caerían en el error, convirtiéndose en simples comentarios aleatorios si no se tiene un conocimiento más o menos pleno de Antoni Gaudí y su obra; pero es precisamente esta aleatoriedad la que hace de su análisis un pluriverso como el que el maestro Marc Llimargas Casas se ha encargado de explicar.

En una ponencia dictada por el escritor, investigador y arquitecto, Marc Llimargas Casas, el 26 de marzo del año en curso, él nos explicaba, citando a Rene Guenon, la importancia que adquiere el simbolismo, no solamente en la obra de Gaudí, sino también en la conformación vital de todo aquel ser que se permea de estos. En su ponencia titulada Gaudí: lo que hizo en el pasado para aprovechar el futuro, dejaba muy en claro al público de la Facultad de Humanidades de la #Universidad Autónoma del Estado de México, que todas y cada una de las piezas que componen La Sagrada Familia responden a una significación específica.

Gaudí dedica su vida entera a la construcción de este hecho arquitectónico, demostrando así la entrega que sentía a su trabajo, llegando a encerrarse durante largas temporadas en el interior del templo con el fin de hacer de la obra un algo trascendente, quizá motivado por la idea de tocar el cielo y estar en contacto con el cosmos es que la construcción mantiene una estructura que parece ir in crescendo, recordándonos así el tan conocido mito de la Torre de Babel.

Es claro que Gaudí, desde la elaboración de los planos, ya sabía perfectamente lo que buscaba en un nivel cósmico, puesto que, así como lo mencionó el maestro Marc Llimargas, en estos puede observarse una geometría equilibrada, un sentido hermético e incluso alquímico sobre las transformaciones interiores del ser humano; todo esto haciendo latente el versículo de la Tabvla Smaragdina que dicta quod est inferius es sicut quod est superius, et quod es superius es sicut quod est inferius, donde la armonía del universo viene a hacerse manifiesta en la naturaleza, e incluso en el mismo hombre.

Marc Llimargas Casas, quien ha dedicado 14 años de su vida al estudio de Gaudí, está consciente que la obra del barcelonés es inagotable, lo que permite que cada nuevo estudio –guiado por la fascinación– revele cosas nuevas a este microuniverso que nosotros conocemos como La Sagrada Familia.

El artista tiene que volverse uno con su obra, fueron las palabras del arquitecto Marc Llimargas, reiterando que la obra se compone desde el interior del sí mismo, siendo este el lugar donde adquiere su potencia divina y creadora. #Arte