Es completamente natural que los seres humanos tengamos necesidades fisiológicas las cuales no podemos dejar de atender. En la ciudad, los deshechos humanos naturales 'viajan' por las tuberías hasta el sistema de drenaje.

Esta situación es distinta en el Everest, en donde los alpinistas evidentemente no tienen en donde acudir al llamado de la naturaleza. Esto ha ocasionado que además de nieve, existan montañas de excremento y desperdicios en general que dejan los turistas y escaladores.

"Los alpinistas acostumbran hacer hoyos en el piso para poder utilizarlos como sanitarios. El problema es que las heces fecales se congelan y han durado ahí desde hace mucho tiempo. Realmente es un peligro para la salud y debemos comenzar a trabajar en ello", declaró el jefe de la asociación de alpinismo de Nepal, Ang Tshering al sitio The Guardian.

El promedio de personas que visitan el Everest cada primavera es de unas 700. La cantidad de basura y heces fecales que producen es mayor si pensamos que cada persona defeca al menos 3 veces al día. Lo más común que se encuentra en la parte alta son: botellas de plástico, tiendas de campaña, latas y envolturas de alimentos.

En la parte baja del Everest existe un área para los aventureros menos experimentados, en donde cuentan con retretes portátiles. La organización liderada por Dawa Steven Sherpa -hijo de Ang Tshering- recomienda a los escaladores utilizar bolsas para guardar sus propias heces fecales, ya que por las bajas temperaturas el material fecal no se desintegra.

Aún no existe algún plan de contingencia por parte del gobierno de Nepal, una de las ideas que se piensa en aplicar, es que cada alpinista que escale debe recoger al menos 8 kilogramos de basura que encuentre a su paso, incluidos los 'regalitos' que la gente ha dejado con el paso del tiempo.

Recordemos que hace 62 años las primeras personas en escalar los 8mil 848 metros del Everest fueron Tenzing Norga y Sir Edmund Hillary, si l ovemos de esta forma, también fueron los primeros en poner 'las primeras heces'. #Turismo