El ex guardia de la SS nazi, Oskar Groening de 93 años, dijo que muchas veces los trenes repletos de judíos, para llegar a Auschwitz debían esperar turnos con las puertas cerradas, mientras que los primeros en llegar eran 'procesados'. La gran mayoría al desembarcar murieron casi de inmediato en las cámaras.

Groening realizó estas declaraciones en el segundo día de su juicio por ser cómplice del asesinato de al menos 300 mil judíos en el campo de la muerte de Auschwitz. Manifestó que 'moralmente' es culpable de los hechos, pero nunca tuvo algún papel directo en el genocidio. Los cargos contra el ex guardia refieren a un período comprendido entre mayo y julio de 1944. Fecha en la que cerca de 425 mil judíos de Hungría fueron llevados por la fuerza al complejo de Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

Groening describió escenas 'ordenadas' de trenes cargados de judíos que eran conducidos a las cámaras de gas. Oskar Groening está siendo juzgado en la ciudad alemana de Luneburg. Además manifestó que fue asignado a la sección de Auschwitz I del complejo, aunque también llevó a cabo tareas de vigilancia en Birkenau donde se ubicaban las principales cámaras de gas.

"La capacidad de las cámaras de gas y la capacidad de los crematorios fueron bastante limitados", dijo a la corte. "Alguien dijo que 5 mil personas fueron procesadas en 24 horas pero no se verificó esto. Yo no lo sabía. [...] para mantener el orden esperábamos hasta que el tren fuera totalmente procesado y terminado".

Los sobrevivientes al exterminio han expresado que al llegar a Auschwitz la situación era caótica y profundamente traumática, con guardias nazis gritando órdenes, perros ladrando y familias que eran separadas. Mientras que para el señor Oskar Groening la situación era 'muy ordenada' y 'no extenuante' para él.

Una de las sobrevivientes, Eva Kor de 81 años, manifestó que no recuerda al señor Groening en particular, pero aún no puede olvidar la escena. Sus padres y sus dos hermanos mayores fueron llevados directamente a la cámara de gas, mientras que ella y su hermana gemela, ambas de 10 años en esa época, fueron conducidas para ser objeto de experimentos que eran llevados a cabo por el médico nazi Josef Mengele.

"Todo fue muy rápido, gritando, llorando, empujando... hasta los perros ladraban. Nunca había experimentado algo tan rápido o tan loco en toda mi vida", expresó a la agencia de noticias AP antes de su ingreso a la corte. Además recordaba la escena del momento en que fue arrancada de su madre "Todo lo que recuerdo son los brazos extendidos por la desesperación mientras eramos apartadas. Ni siquiera pudo decir adiós".
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