El pasado 27 de junio, el primer ministro griego Alexis Tsipras anunció en la televisión nacional la realización de un referéndum que será celebrado el 5 de julio para decidir si #Grecia se somete a las exigencias de la banca privada internacional que domina #Europa. Ante lo cual la oposición financiada por esa banca privada respondió preparando una moción de censura contra el gobierno

También anunció el cierre de los bancos que comenzó el lunes 29 de junio y finalizará, en un principio, el día 7 de julio, para evitar fuga de capitales de las grandes fortunas, limitando la cantidad de dinero retirada al día a 60 Euros y prohibiendo las transferencias al extranjero.


La noticia sumió en el miedo y la incertidumbre a las empresas del sector bancario, ya que si el pueblo griego decide votar que no en el referéndum, solo existirían dos opciones para este problema, cumplir las amenazas de las élites bancarias que dominan el Eurogrupo y expulsar a Grecia de la Eurozona, o dejar que Grecia permanezca como miembro de la Unión Europea utilizando el Euro. En ambos casos los perjudicados serían los mismos, la banca internacional y los oligarcas y políticos europeos comprados por estas entidades privadas.

Si Grecia es expulsada y vuelve al Dracma, demostrará como devaluando la moneda nacional se puede recuperar fácilmente una crisis que no se pudo recuperar con años de recortes sociales, aparte de que el Euro podría desintegrarse contagiando la inestabilidad a Italia y España, y en el caso de que Grecia permanezca como integrante de pleno derecho en la Unión Europea, podría tomarse de ejemplo para otros países en crisis que si no se pagan las deudas ilegales e inmorales, fruto de las amenazas y extorsiones contraídas con el Banco Central Europeo, no sucede nada.

Las opciones son pocas, y los resultados solo 2, o vencen los bancos una vez más para continuar con su dictadura en Europa, o los ciudadanos griegos podrán ser libres por fin.

Estamos asistiendo a lo que podría ser el cambio de paradigma en la economía y la política internacional, provocado por un solo país, ya que según el resultado de ese referéndum, las consecuencias podrían afectar a toda la economía occidental empujándola aún más hacia el neo-liberalismo o girando hacia una política social que se preocupe de una vez por todas, por los ciudadanos.

Los datos estadísticos de Grecia durante la política de recortes llevada a cabo durante los últimos años en en dicho país, apuntan a que el problema va mucho más allá de lo que los políticos europeos quieren aparentar, un 10% de los niños griegos no tienen que comer,la atención sanitaria empeoró drásticamente, aumentaron enormemente los problemas psicosociales, se incrementaron de manera alarmante de los suicidios, la esperanza de vida también disminuyó, y la incidencia de corrupción, casos de violencia y la delincuencia se dispararon hasta cifras nunca vistas. Situación que se repite sistemáticamente en todos los países europeos a los que se les impuso esa política mal llamada de "austeridad".

Esperemos que los griegos no se dejen engañar por las declaraciones de los líderes europeos que ya están tomando medidas mediáticas en contra del referéndum y los #Derechos de los ciudadanos, para seguir engordando las cuentas que tienen en paraísos fiscales.