La crisis de 2008 sigue dando coletazos. La precaria situación en países como España, Latinoamérica que no termina por despegar y el espejismo en Estados Unidos son claras muestras de ello. Sin embargo, Grecia continúa como el país más afectado del orbe.

Esta semana el #Gobierno de izquierda deberá acordar con la Unión Europea y sus acreedores en conjunto una nueva configuración de su deuda, la cual a pesar de los durísimos recortes sociales y la austeridad de prácticamente un lustro parece no tener un fin. Ni el acercamiento con Rusia salvará a Grecia de sus acreedores

Desde el siglo pasado los griegos han vivido en déficit. Un promedio de 8 por ciento de su PIB anual proviene de préstamos. Este factor se suma a que la carga de pago de pensiones en este país es ya muy pesada por lo que queda muy poco margen para el ahorro.

Se entiende que las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y otros acreedores ha venido solamente a agravar la situación. De 2010 a la fecha, a falta de estímulos para producir y crear riqueza, el Producto Interno Bruto griego ha caído 25 por ciento.

El primer ministro Alexis Tsipras se ha mostrado poco flexible para aplicar nuevas medidas de austeridad, con justa razón, ya que los costos de la irresponsabilidad política están recayendo directamente en el bienestar de la sociedad.

Aun así existe una pequeña al final del túnel. Sería una medida muy dura, pero quizá la más viable para que Grecia llegue a un acuerdo. Sería tocar el intocable asuntos de las pensiones, retrasando de manera gradual la edad mínima de jubilación hasta los 67 años.

De acuerdo con información reciente, esta propuesta podría generar ahorros inmediatos de hasta 350 millones de euros, lo cual dejaría tranquilos a los prestamistas. Esta propuesta junto con otras medidas de recaudación salvaría, una vez más a los helenos.

Desafortunadamente para la sociedad estos arreglos de ahorro y de renegociación de la deuda, mas que un beneficio, significará más sacrificio y menor perspectiva de mejorar su calidad de vida. La sociedad griega votó por una nueva forma de hacer las cosas, pero la realidad y los errores del pasado siguen pasando factura y el gobierno, a pesar de sus deseos y el compromiso que pudieran tener, se ha mostrado insuficiente ante este clima de incertidumbre. #Tendencias #Europa