En estos días una noticia ha dado la vuelta al mundo y ha generado indignación y dolor, me refiero a la muerte del pequeño Aylan Kurdi, un niño sirio de tan sólo 3 años, cuyo cuerpo apareció en una playa Turca luego de ahogarse tratando de llegar a Grecia junto a su familia. La foto del pequeño se volvió viral en poco tiempo, apareciendo en numerosos medios de comunicación y provocando la exigencia de miles de personas  a sus respectivos gobiernos para dar asilo a los refugiados provenientes de Siria. Incluso en México se creó una petición para pedirle al gobierno mexicano recibir al menos 10 mil sirios, todo esto gracias a la compasión de muchas personas.

Haciendo a un lado la buena voluntad provocada en estos momentos de crisis, es indispensable recordarles a todos aquellos preocupados por la situación vivida en Siria que así es como luce el desplazamiento provocado por la guerra, por un conflicto iniciado hace años y cuyo fin está lejos. Esto no es una justificación, más bien, es una denuncia al carácter sentimentalista de las noticias, pues esta tragedia no ha sido ni será la única proveniente de esa parte del mundo. Además existen situaciones similares en otras regiones, niños como Kurdi mueren en las costas de Libia al tratar de llegar a Europa, son asesinados en Pakistán mediante los bombardeos con drones o mueren a causa de la hambruna en Yemen y Somalia. 

Otra cuestión que se ha manejado en torno a la muerte de este infante es su conexión con la guerra civil de Siria, sin embargo, la familia de Kurdi huía de los bombardeos estadounidenses y del control de #Isis en la región, control que fue posible gracias al apoyo militar recibido de parte de E.U. y sus aliados. El diario britànico The Guardian reportó en 2013 que tanto el Pentágono como la CIA, Gran Bretaña y Francia han entrenado rebeldes sirios al menos desde octubre de 2012, así mismo, The Wall Street Journal dio a conocer el apoyo recibido mediante equipo de comunicaciones a través del Departamento de Estado a los rebeldes sirios, al menos desde abril de 2012. Gracias a esto ISIS ha sido capaz de conquistar gran parte de Siria e Irak, provocando un éxodo masivo en esas partes del mundo. En pocas palabras, su muerte fue resultado de la intervención militar de Occidente y no por un dictador, por lo tanto, su solución no radica en una mayor intervención cuyas consecuencias serían más devastadoras y provocarían un mayor número de refugiados.

Lo importante entonces no es la compasión, el dolor o la ira provocada por esta tragedia, no se trata sólo de “crear conciencia”, sino de entender las causas reales de este conflicto, así como de los conflictos en el Norte de África, Medio Oriente y Sur de Asia, esto involucra más que sólo compartir una imagen o firmar una petición y olvidarse de todo en un mes hasta la siguiente nota.

Tampoco debemos dejar que la muerte de este inocente le sirva como justificación a las naciones para una mayor intervención militar, la cual después de la tragedia han apoyado países como Australia, Gran Bretaña, Francia o Canadá. Las muertes y los refugiados no cesarán sólo por el derrocamiento de Bashar al-Assad, al contrario, la violencia sólo aumentará pues tanto ISIS como el sector sirio de Al-Qaeda tendrán total control de la región, gracias a las armas provistas por Occidente. Por eso, no sólo debemos ayudar a los refugiados, sino eliminar la intervención militar de las naciones del Primer Mundo y el deseo de E.U. de llevar “democracia” y “libertad” a cualquier región “necesitada”. #Manifestaciones #Solidaridad