El famoso concepto de la huella ecológica ha tomado un nuevo significado. La empresa catalana OTEM 2000 ha diseñado y desarrollado una baldosa que genera energía a través del movimiento que hacemos cuando caminamos y del aprovechamiento de la luz solar. El proyecto, fundado por Toni Ortí y Eva Carmona, nació en enero de 2012 y comenzó a crecer en el vivero de empresas del Molino Harinero de Martorell. 

En un primer momento, su idea era convertirse en representantes de otras empresas que quisieran incorporar soluciones de energía limpia a sus negocios. Sin embargo, pronto hicieron un estudio de mercado y se fijaron que no había ninguna tecnología que aprovechara tanto la energía cinética -que se crea con el movimiento- como la fotovoltaica de manera combinada, según explica Carmona. Así, pues, patentaron el diseño que han desarrollado en Rotterdam mediante un consorcio con la empresa holandesa Energy Floors BV.

Están preparando un programa piloto para crear un carril bici solar que esperan poner en marcha durante el 2016. Por ahora, prevén instalarlo en Rotterdam mismo, pero han recibido ofertas de otras ciudades de los Países Bajos que también están interesadas. La energía generada se podría utilizar para otros usos, tales como iluminar las farolas de la calle o alimentar las estaciones de carga de las bicicletas eléctricas.

La compañía ha encontrado diversas aplicaciones para esta nueva tecnología, que describen como "ladrillo sándwich", ya que combina las dos fuentes de energía en un mismo dispositivo. Por ejemplo, están preparando un proyecto en los países nórdicos para desarrollar un suelo calefactado, que deshaga la nieve con la energía que extraiga del tráfico de peatones y bicicletas y de la luz del sol. Además, las baldosas también se pueden utilizar para generar la electricidad necesaria para iluminar pistas de deporte, con la energía que producen los mismos jugadores. OTEM 2000 espera que tanto espacios comerciales como públicos acaben adaptando esta tecnología. "Las baldosas se podrían colocar, por ejemplo, en una plaza o en la terraza de un hotel y permitirían alimentar dispositivos para cargar el móvil o mantener espacios wifi", explica Carmona.

La mayoría de países europeos están fomentando el balance neto, es decir, que los productores de energía solar puedan vender la electricidad que les sobra a la red.

OTEM 2000 también ha arrancado en paralelo un proyecto de educación ambiental a través de talleres que conciencien a los niños y niñas de los efectos del cambio climático, las energías renovables y la eficiencia energética. "Creemos que el cambio cultural debe comenzar en las escuelas. Si conseguimos esto, la sociedad comenzará a tener en cuenta factores como la contaminación ambiental ", explica Carmona. Hasta ahora la compañía aún no ha comenzado a facturar y ha salido adelante a través de fondos propios y una beca de la Unión Europea. Es por ello que se están planteando trasladar el negocio a los Países Bajos, donde creen que tendrán más oportunidades para crecer. #Ecología #Europa