Un informe hecho en el Reino Unido alerta de cómo se desperdicia la comida, también en época de crisis económica.

La crisis ha hecho que diariamente haya un goteo de personas que, a la vez que cierran los supermercados, se acerquen a los establecimientos para buscar alimentos que acaban en los contenedores porque han caducado, pero que aún están en buen estado para ser consumidos. El dato es aterrador, y aún más si se tiene en cuenta el contexto económico, en el que se han disparado los índices de pobreza.

Mientras miles de familias sufren para cubrir las necesidades más básicas -como la alimentación y la vivienda-, un informe del Instituto de Ingenieros Mecánicos del Reino Unido revela que entre un tercio y la mitad de la comida que se produce en el mundo -entre 1.000 y 2.000 millones de toneladas- termina en la basura.

En Europa y en Estados Unidos se tiran la mitad de los productos que se compran. Los motivos que explican este dispendio de alimentos son, según los autores del informe, el mal almacenamiento, las fechas muy estrictas sobre la caducidad de los productos empaquetados y una actitud muy exigente de los consumidores con la comida que adquieren.

El estudio de la institución británica, que hace una radiografía de la producción alimentaria en el planeta, subraya que este desperdicio de comida es una "tragedia que no puede continuar". El director de energía y medio ambiente del Instituto de Ingenieros Mecánicos, Tim Fox, detalló que "la cantidad de alimentos que se tiran a todo el mundo es sorprendente". "Esta comida podría ser utilizada para alimentar una creciente población mundial, y también los que hoy pasan hambre", añadió Fox en relación con los resultados del estudio.

La ONU estima que en el horizonte del año 2075 habrá 3.000 millones de personas más en el mundo que se deberán alimentar, ya que la población mundial llegará a la frontera de los 9.500 millones de habitantes. El informe recomienda a los países desarrollados que apliquen políticas que modifiquen conductas de productores, distribuidores y consumidores, para evitar prácticas derrochadoras.

Los supermercados exigen "alimentos de apariencia perfecta", apuntó el director de energía y medio ambiente del instituto británico para justificar la pérdida de una cantidad ingente de alimentos que no terminan en el estómago de los ciudadanos (más del 30% se tira por no ser atractivos a la vista).

El informe concluye también que una gran cantidad de agua, aproximadamente 500.000 millones de metros cúbicos, se utiliza para cultivos que nunca llegarán a consumirse. El estudio insta a desarrollar maneras más eficientes de cultivar, transportar y almacenar los alimentos. 

Cada familia desaprovecha 76 kilos de comida al año, aunque sólo un 9% de las familias reconocen que tiran alimentos con cierta frecuencia. Los hogares analizadas arrojaron 554 kilos de alimentos, de los cuales un 19% eran cereales, pan y pasteles; un 17% correspondían al grupo de alimentos formado por frutas, verduras, leche y derivados, y un 13% más eran pasta, arroz y legumbres.

Los resultados obtenidos durante una semana de análisis del comportamiento de los hogares deducía que cada ciudadano tira 32,2 kilos de alimentos cada año, lo que supone 1,52 millones de toneladas de comida entre toda la población. #Nutrición #Ecología