¿Tolerancia  o discriminación?

De un lado de la balanza están los más de 2 mil millones de musulmanes, y musulmanas clasificados como potenciales terroristas.

En el otro lado están todos los demás seres humanos del planeta.

La tolerancia es un tema recurrente que todas las personas dicen defender pero que muy pocas entienden verdaderamente y muchas menos aún, practican en su vida diaria.

¡Las redes sociales son la mayor plataforma para la discriminación! Los temas se ponen de moda por temporadas y los intelectuales, estudiosos, liberales y demócratas defienden el derecho y la libertad de expresión de unos mientras juzgan duramente, señalan y oprimen a otros. ¿Pero quién dictamina la diferencia entre opresores y oprimidos, entre crueles y justos, entre víctimas y victimarios?

¡Los medios!

Lo más lamentable es la forma en que han llegado a ser una plataforma de moral y de justicia unilateral, pues están claramente inclinados a beneficiar al mejor postor, de manera que el gobierno del país que pague más es quien declara lo que está de moda, lo que debe defenderse, a quien se debe oprimir, a quien liberar, a quien mirar y a quien ignorar...

Millones de personas siguen las mismas tendencias, los mismos hashtags y dictaminan lo que es moralmente aceptable y lo que no.

De esta forma tan simplista, los musulmanes se han vuelto el blanco de moda en contra de quienes hay que blasfemar, a quienes hay que ignorar, atrapar, expulsar, golpear, humillar, asesinar y de ser posible hacer de todos y cada uno de ellos, un objetivo de ataque.

A las mujeres se les etiqueta por defecto y sin preguntar, como sumisas, ignorantes, oprimidas y en el peor de los casos, terroristas y potenciales bombas suicidas.

A los hombres se les clasifica como agresores, machistas, violentos, intolerantes, extremistas y en el peor de los casos terroristas y potenciales bombas suicidas.

A los niños y niñas como futuros agresores y oprimidas, e igualmente terroristas y potenciales bombas suicidas.

La nueva clasificación en el mundo contemporáneo es muy simple:

  1. Terroristas (es decir musulmanes)
  2. No terroristas. (Todos los demás)

De acuerdo a esa clasificación, si algún no musulmán roba, viola las leyes, a las mujeres, niños y niñas del mundo, si es un homicida múltiple, si explota un avión, tren, edificio o a sí mismo se le clasifica como:

  • Enfermo mental.

Al resto de los criminales se les clasifica como:

  • Terroristas islámicos.

Ahora que, si bien es cierto que hay buenos y malos musulmanes, como es el caso de cualquier ser humano de cualquier otra religión, lo que sí es cierto, es que proporcionalmente los musulmanes cometen menos crímenes en el mundo que los no musulmanes. ¿Cómo es posible? Lógica simple:

  1. Ellos son menos.
  2. Estadísticamente hay mayor número de asesinatos y violaciones sexuales en occidente que en países islámicos.
  3. Los musulmanes son hoy en día, la población más victimizada del mundo por las potencias económicas que buscan petróleo y riquezas locales en los países más pobres y vulnerables (Siria, Yemen, Afganistán, Pakistán, etc.)

Cada uno de nosotros debe participar y ser parte del cambio hacia un mundo verdaderamente tolerante, porque el exterminio en contra de los musulmanes en el mundo es una persecución que no se había visto desde la Alemania nazi, de quienes la humanidad parece no haber aprendido nada. #Inmigración #Solidaridad #Sociedad Oriente