Los feminicidios u homicidios dolosos a mujeres, llamaron la atención mundial cuando en Ciudad Juarez, que se distinguía por ser una de las ciudades más peligrosas de México, se presentaron de manera frecuente en la región.

Hasta una película muy al estilo Hollywood, se realizó de esta problemática

Hoy a la distancia, este tipo de homicidios siguen existiendo y se manifiestan en una sociedad que está tan acostumbrada a la muerte, que ya no responde ni alza la voz porque conoce el grado de impunidad que existe en nuestra leyes mexicanas, para castigar a los culpables.

Hombres en su mayoria enfermos, que utilizan a las mujeres como objetos sexuales para después con la mayor tranquilidad asesinarla, destazarla, embolsarla y tirarla en algún predio, sabiendo que no existe ninguna autoridad que le pueda ejercer un castigo ejemplar.

Hechos como el pasado acontecido en la ciudad de Querétaro, en donde la joven de 19 años Josheline Arenas Heredia, subió al auto de un conocido del gimnasio en donde entrenaban juntos, desapareciendo para después ser encontrados sus restos en un paraje cercano a la ciudad.

En Puebla, en donde una joven de 25 años Samaí Marquez, tuvo la mala fortuna de tener una relación y embarazarse de un hombre que resultó ser casado y que por ello, la mando matar pagando la suma de cinco mil pesos.

Al igual que ella, en los últimos dos años en el mismo estado de Puebla, otros seis hombres no aceptaron su responsabilidad de la maternidad y asesinaron a sus parejas.

¿Qué castigo deberían de tener estos enfermos que piensan que pueden decidir el destino y la vida de una mujer que tuvo la mala fortuna de enamorarse de ellos?

La Organización de las Naciones Unidas asegura que una de cada tres mujeres y niñas en el mundo, sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida.

Buscando reducir esta problemática, actualmente se aplica la campaña el #DíaNaranja cada 25 de mes, con la finalidad de detener las agresiones a mujeres y niñas.

La violencia no solo se presenta con un homicidio, sino desde el noviazgo en donde las jóvenes aceptan ofensas, empujones, cachetadas y amenazas en defensa del 2amor” con la triste esperanza de que “algún día va a cambiar” o la excusa de “él no es así, solo estaba nervioso” y tantas frases que inventan para proteger y ocultar estos hechos. 

Sin embargo, el problema sigue y se presenta todos los días en cualquier lugar en donde haya una mujer.

La sociedad entera debe de unir esfuerzos para evitar que este tipo de eventos sigan en crecimiento, para evitar que llegue el momento en que nos acostumbremos a ellos. #Gobierno #Mérida #Derechos Humanos