Muchos seres humanos fincan su espiritualidad a partir de lo que su religión les impone. Católicos, judíos, musulmanes, etc. buscan a su dios acorde a lo que los ministros proclaman. Solo que la decadencia de todas las iglesias está generando crisis que hacen ver la desilusión de los creyentes que cada día optan por creer en nada.

Luego del viaje del Papa Francisco a #México observé reacciones encontradas. Un buen número de creyentes manifestaron alegría al punto del fanatismo. Igual me sorprendió notar que muchas personas se quejan por cómo se contradice la pauta de su religión respecto de aquellos que la representan.

El mensaje que el Papa envió a los obispos fue fuerte y radical. Les habló insistiéndoles en la necesidad de hacer de lado su grado sacerdotal y adoptar la postura humilde que predicó Cristo.

Fue muy claro al reclamarles que en bien de la institución deben gritar, pelear como los hombres y discutir sin ataduras respecto a las obligaciones de la iglesia a favor de sus seguidores.

De entre tantos comentarios que leí muchos exhibían alegría por haber tenido al Papa como nuestro huésped. Los medios mostraban a millones de seguidores que daba la impresión de estar dispuestos a dar la vida por él. No solo la gente humilde, igual la de clase media y alta. Pero también un número importante denotaba hartazgo al punto de maldecir el manipuleo hacia las masas y la avidez de la institución eclesiástica.

Con respecto de la Iglesia Católica, las reacciones negativas derivan de considerarla en exceso poderosa, falsa y muy alejada de los auténticos principios de la misma. Algunos la califican de pulpo enorme que da una imagen de bondadoso pero que en el fondo no pasa de ser una mafia.

Resulta duro pensar que por culpa de las mismas iglesias, hoy la humanidad se sienta cada día más sola sin saber a donde acudir a fin de contar con un consuelo espiritual que le sirva de herramienta para superar los agobios consecuentes del materialismo que a diario nos envuelve más.

El problema radica en que cada iglesia obliga a confiar en el dios que cada una de ellas impone. Pero si a más de ello dichas instituciones predican con el mal ejemplo, flaco favor nos hacen al tratar de inculcar una forma de vida que dista mucho de aquella que los ministros practican.

Así como no existe una sola huella digital igual entre los seres humanos, también es cierto que cada uno de nosotros tenemos a nuestro propio Dios tal como lo sentimos e imaginamos. La suma de todos esos dioses está manifiesta en un único Ser Supremo.

¿Qué el Papa es el director general de una institución con la oficina central en el Vaticano…? Si, así lo veo ¿Qué la imagen que nos comparte es la que su consejo de administración le ordena…? También lo creo. Son muchos los intereses al interior de la Santa Sede provenientes de cada uno de los que la conforman. Estoy seguro que el propio Papa no está consciente de ellos.

Yo tiendo a creer en la existencia de un Ser Superior a mi manera que me abra las puertas a una espiritualidad tal como la conciba. Hago de lado la idea de que DIOS solo se encuentra en los templos y que tiene la figura que exhiben las estampillas.

La espiritualidad es algo que sale de nuestra alma. Juntar muchas espiritualidades será igual a vivir en un misticismo constituido por la participación de aquellos que lo practicamos sin necesariamente la presencia del alguien que se dice ser lo que no se debe ser.

@ap_penalosa