Muchos son los movimientos juveniles que existen, y que coexisten, hoy en día. Infinidad de colegios cuentan con su propio canal para conectar con los más jóvenes, para la realización de actividades comunes o con alguna finalidad distinta. En este articulo me centraré en los grupos scouts, un movimiento que cuenta, cada día con un mayor auge entre la población.

El movimiento scout tiene una forma muy específica de educación, que se basa en cinco pilares fundamentales: Una Ley y una Promesa, la #Educación activa, la educación por la acción, la pertenencia a pequeños grupos, la utilización de programas progresivos, atrayentes y estimulantes, y por último la presencia del un adulto, que es referente y sirve de guía durante toda la progresión personal del niño/a mientras sigue su camino como scout.

El niño es, pues, parte activa en esta educación, eligiendo, siempre por consenso (con el resto de #Niños que forman su pequeño grupo), aquellos temas o motivaciones sobre las que desean indagar y aprender. A partir de ahí cada uno de ellos adquiere pequeños compromisos, que van aumentando a medida que el niño/a se va haciendo mayor. Siempre estarán guiados por un adulto, que será el que proporcione al niño/a las herramientas necesarias para que este crecimiento personal se produzca, y sea real. 

¿Y qué consigue el niño/a con la pertenencia a un grupo scout?

Una mayor seguridad en el/ella, un círculo seguro en el que poder expresarse tal y como es, el desarrollo de su creatividad e imaginación, así como un contacto directo con el medio natural que nos rodea, Los grupos scouts ofrecen acampadas, campamentos y salidas a lo largo de todo el año que ayudan a estos niños/as a conocer el medio natural, a cuidarlo y a amarlo. Sin duda, esta es una de las partes más enriquecedoras del proyecto, ya que permite a los niños/as y los monitores voluntarios vivir experiencias y crear unos vínculos únicos entre ellos. La convivencia entre ellos será el medio para que los monitores consigan crear ese vínculo con los niños, y viceversa.

Porque en los scouts no ganan únicamente los niños, sino también los monitores encargados de su crecimiento personal dentro del grupo. 

¿Y que ganan, si son voluntarios y no está remunerado? 

Ganan la gratitud de esos niños, la satisfacción de haberles aportado algo que les ayudará en el futuro, la oportunidad de crecer como personas y de formarse para ser adultos fuertes para el futuro, preparados para afrontar todas las visicitudes que se puedan encontrar, ya que como dice un apartado de la Ley Scout: 'El Scout afronta las dificultades con alegría

La única recompensa para todos los voluntarios que forman parte de este proyecto, que son los scouts, es el trabajar por dejar el mundo mejor de lo que se lo han encontrado, haciendo que la sociedad camine hacia un futuro con más posibilidades para todos.  #Familia