Al estar redactando este artículo me siento deprimido. Amo enormemente a mi país pero debo de reconocer que nuestra historia nos hace ver que no lo merecemos.

 #México alcanzó su independencia a partir del 25 de septiembre de 1821, fecha en que se firmaron los Tratados de Córdoba por parte de Don Juan O’Donojú y de Don Agustín de Iturbide.

Entre 1810 y 1821 las acciones orientadas a alcanzar dicha independencia fracasaron. 11 años a lo largo de los cuales los intentos de Hidalgo y de Morelos solo significaron sangre y más desgracias.

Hidalgo duró poco tiempo como cabeza del movimiento. Allende y Aldama terminaron por tomarlo preso en razón de su crueldad y su mesianismo. Con Morelos pasó algo similar. Igual que a Hidalgo lo invadieron la soberbia y la arbitrariedad.

A Iturbide el pueblo lo forzó a ceñirse la corona de emperador. Promovió un congreso constituido por personas que solo buscaban su beneficio personal. Esos mismos que en su momento lo ungieron luego lo traicionaron, obligándolo a exiliarse en Europa.

 Luego de saber que México corría el peligro de ser invadido nuevamente se trasladó a nuestro país en donde lejos de ser escuchado, un pequeño congreso ordenó su fusilamiento.

Antonio López de Santa Anna había conspirado en contra de Iturbide. Los mismos burgueses congresistas que en su momento lo elevaron, se sometieron al primero dejándole actuar luego de 11 reelecciones dando paso a la perdida del 53% de nuestro territorio a favor de USA.

Benito Juárez García fue usurpador, traidor y dictador. Siendo presidente de la Suprema Corte a la salida de Ignacio Comonfort, debía asumir la posición de presidente interino y convocar a nuevas elecciones. No lo hizo y siempre encontró pretextos para continuar en el poder.

A más de lo anterior traicionó al país vía la firma del Tratado McLane-Ocampo, el cual contemplaba a cambio del apoyo norteamericano a su favor, la entrega del estado de Sonora, la Baja California y el libre paso a favor de los yanquis por nuestra frontera al norte y a través del Istmo de Tehuantepec.

Luego de la caída de Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz arribó a la presidencia. También fue dictador pero aun así aceptado y proclamado por la mayoría del pueblo. Trajo paz al país, desarrollo,  seguridad, apertura con el extranjero y constituyó una plataforma que dio paso a vías férreas, caminos, educación y apertura hacia la Iglesia. Su error: eternizase en el poder.

Arribó Francisco I. Madero. Hombre débil e inseguro. Cayó en los mismos errores de don Porfirio y promovió una pseudo revolución que solo causó desastres que se continuaron hasta 1934 cuando Lázaro Cárdenas reordenó a un país inmerso en la decadencia.

De entre 1910 y 1934, salvo en el tiempo de Venustiano Carranza, todo fueron ansias de poder, traiciones, asesinatos, más miseria, etc.  Los mexicanos gobernados por dos ambiciosos: Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.

Con la llegada de Lázaro Cárdenas, finalmente México rescató su riqueza petrolera gracias a la imposición del artículo 27 de nuestra constitución. Solo que dicha riqueza cayó hasta ahora en manos de un sindicato que engrosa a un 60% de población que nada tiene que hacer en PEMEX, la cual está al borde de la quiebra, en parte por las obligaciones adquiridas a favor de los pensionados que provocan una descapitalización que no da paso a la modernización.

Luego de 1938 a la fecha, lo que prevalece en México es una corrupción creciente cada día más difícil de combatir y que nos está lacerando al punto de tener a nuestra nación estacionada.

Triste y doloroso todo lo anterior ¿pero…?

@ap_penalosa