Incluso aquellos en las antípodas ideológicas del líder de PODEMOS, no deberían dejar de reconocer que como mínimo,Iglesias logró,ya sea por afinidad o rechazo,lo peor que le podía pasar a una clase política que se había amoldado demasiado a la cómoda alternancia de ser una de las dos opciones existentes y a no rendir cuentas por sus actos. Y esto es que la parte de la ciudadanía que se creyó que España iba bien, y se apuntó a la bacanal de crédito fácil y rápido para el consumo, la construcción y  la compra de vivienda, cuando estalló la burbuja financiera, esa parte de la gente, despertó y se dio cuenta que debía hasta la camisa.

Fue ahí cuando empezó a prestar más atención a lo que le habían dicho que era algo aburrido y que lo dejaran a los que sabían del tema: la política. Y empezaron a pedir explicaciones a los políticos a los que les pagaban el sueldo y que ya empezaban a decirles que en gran parte la culpa la tenían ellos mismos por irresponsables y egoístas y que España se iba a  tener que tomar un jarabe que sabía un poco mal pero que era el único antídoto posible: la austeridad en el gasto público y una bajada o subida de lo que ellos consideraran oportuno.

Había otra parte de ciudadanos españoles (la parte fuerte de la que se compone,organiza y nutre PODEMOS) que no habían dejado la política de lado, que llevaban tiempo militando en movimientos ciudadanos, pero que tenían poca presencia en el tablero político. Se vieron reflejados en el movimiento italiano Cinque Stelle liderado por el cómico Beppe Grillo, que fundándose en el 2009 como un movimiento ciudadano logró, tras pasar por elecciones regionales (2010), locales (2012), presentarse en el 2013 a las elecciones generales y entrar en el parlamento italiano.

Pero lo que terminó por hacer cuajar a las que serían las bases de PODEMOS, fue lo que sucedió el 17 de diciembre del 2010 en Túnez, que se contagiaría al resto del mundo árabe, y terminaría por conocerse como Primavera Árabe. Con una peculiaridad clave: ocupar masivamente las plazas. Primero se les conoció como los indignados, mote que surgió del corto pero  contundente ensayo Indignaos de Stéphane Hessel (escritor, político francés y uno de los redactores de la Declaración de los Derechos Humanos en 1948). Pero finalmente terminaría por conocerse al movimiento como el 15M, por el día y mes del año 2011 en el que ocuparon la Puerta del Sol de Madrid.

Pero faltarían dos cosas más, porque en política no basta con tener razón y llamar delincuente al que roba.

La primera fue la aparición de Iglesias en la televisión nacional. Ya presentaba dos debates políticos de estilo irreverente, en claro desacato y con toda la intención de provocar (programas que podían seguirse por internet). Fue ese mismo estilo lo que hizo que dos canales de derecha,(13TV e Intereconomía),invitaran a Iglesias a sus debates con la clara intención de que salieran chispas. Y eso fue exactamente lo que pasó. Pablo llegaba a esos programas con pinta de rockero acicalado para su boda rockera, preparado y convencido de que iba a debatir con el lado oscuro y con los dos últimos Palpatines de España,que también saltaban a pelo y con la misma cara que ponía el cura de El exorcista a la hora de la hora. Y todo el mundo empezó a operar sin anestesia.

Pablo fue un outsider que introdujo en los medios un discurso cristalino de ataque al neoliberalismo, y al espectador le gustó. Y a los dueños de los canales les gustó más, porque cada vez que se anunciaba un cara a cara de Iglesias,la audiencia respondía. Unos por afinidad, otros por morbo de ver debates tensos sin preguntas pactadas, y los que empezaban a no tragar al profesor, no se los perdían tampoco. Antes de Iglesias habían surgido políticos que cargaban contra el bipartidismo y contra  elegir entre Pepsi o Coca-cola. Pero cuando un profesor de pelo largo salió sin intención de hacer amigos, al programa estrella de los sábados por la noche, algo hizo click.

¿Cuánto dinero te metes al mes?

Fin 1ra parte. #Europa