Fiel al mensaje que viene manteniendo desde que comenzara la crisis humanitaria de los refugiados que buscan asilo en Europa, el #Papa Francisco, hoy ha marcado un nuevo hito en su peregrinar.

Al finalizar su visita a la isla de Lesbos, en Grecia, ha decidido llevar consigo a 12 refugiados. En varios momentos de su recorrido, niños y adultos albergados en centros, se acercaron al sumo Pontífice para pedirle ayuda. Las personas que volverán con el Papa, son tres familias compuestas por sirios y afganos.

En varios mensajes públicos, Francisco manifestó que su visita tenía la clara intención de llevar las miradas del mundo a lo que estaba ocurriendo con los refugiados. En un gesto evidentemente ilusorio a los mandatarios, que ya han recibido las quejas del Papa por la falta de colaboración.

“Los refugiados no son números, sino personas” reclama en su cuenta oficial de Twitter. También hacía referencia a sus rostros e historias para concientizar sobre los derechos humanos y la dignidad.

En una visita breve, su santidad recorrió junto con dos religiosos más el campamento que acoge refugiados en Kara Tepé. Allí se detuvo a conversar con las familias y almorzó con ellos.

Ante los medios de comunicación, el Papa definió la situación de los que escapan de la Guerra como trágica y desesperante, e hizo un nuevo llamamiento a nivel global. “Espero que el mundo responda de manera digna por nuestra humanidad”. También repitió su parecer sobre que esta situación es, después de la Segunda Guerra Mundial, la peor catástrofe humanitaria.

Junto con los religiosos que lo acompañaban, el Papa arrojó varias coronas al mar en el puerto de Mitilene, la capital de Lesbos, como homenaje a las personas que han fallecido intentando escapar.

Por último, ha manifestado que el objetivo de este corto viaje es llevar “consuelo y fuerza” a las personas que atraviesan esta difícil situación.

Según la ONG Acnur, en el año 2014, el número de personas refugiadas en todo el mundo ascendía a 59, 5 millones. Cabe mencionar que la situación en Siria se ha agravado en los últimos dos años, provocando una huida masiva de sus habitantes.