Cuando a los periodistas de investigación del diario alemán Süddeutsche Zeitung Bastian Obermayer y Frederik Obermaier les llegó un dossier con más de 11,5 millones de documentos confidenciales de Mossack Fonseca, no se imaginaron lo que tenían en sus manos. El estudio legal, fundado en Panamá en los años Setenta, es uno de los más famosos en el mundo por su experiencia en la apertura y gestión de sociedades offshore. Con sede en 35 Países, Mossack Fonseca guarda los secretos de miles de personas.

Trabajo en equipo

Los Papeles de Panamá, como se conoce la fuga de documentos, provienen de una fuente interna a Mossack Fonseca que estaba muy disgustada por la representación que se ha hecho en los últimos años de corruptos, criminales y jefes del narcotráfico. Por la dimensión del material, los periodistas se dieron cuenta que habría sido imposible verificar toda la información con rigurosidad estando solos. Fue así como pidieron la ayuda del consorcio International Consortium of Investigative Journalist (Icij). Esta organización, especializada en fuga de información, contactó a su vez un grupo de periodistas por cada País, para llevar a cabo las investigaciones en manera conetxtualizada.

El dossier Venezuela

La periodista de investigación de RunRun.es, Lisseth Boon, es una de ellas. Hace algunos meses, el coordinador en representacion de ellos fue a la sede del Süddeutsche Zeitung en Munich para firmar el acuerdo de confidencialidad y comenzó el trabajo de investigación con los Papeles de Panamá: “A todos nos dieron acceso a los documentos. La idea es que el sistema se pueda abrir a la colectividad en el futuro. Por ahora es un sistema bastante complicado, con varias plataformas que dan códigos de acceso hasta poder llegar al nombre que se busca. Y ahí empieza el trabajo porque no podemos quedarnos con los nombres. Hay que verificar si la persona cometió un delito o irregularidad. Es un trabajo periodístico de investigación y verificación bastante riguroso, que requiere paciencia y responsabilidad”.

La era digital

Para Boon trabajar con los Papeles de Panamá ha sido muy emocionante e intenso, una dinámica con intercambio entre colegas, especialmente en los casos que se cruzan, como por ejemplo uno entre Venezuela y Alemania. “Nada de esto habría podido hacerse fuera de la era digital”, agregó la periodista. Los Papeles de Panamá no pueden compararse a la fuga de Wikileaks. En este caso, más allá de los documentos, hay un trabajo de interpretación, verificación y contextualización que sólo un periodista puede hacer. Según Boon, “no necesariamente quien tiene una cuenta en un paraíso fiscal o una sociedad offshore es un delincuente o un corrupto. Es un delito cuando se trata de dinero proveniente de fondos públicos o para evadir #Impuestos. Nosotros encontramos 60 nombres venezolanos pero aún estamos verificando si hay iregularidades y en cuáles casos. Sin la verificación y la investigación sería sólo otro escándalo de fuga de datos...No hay que quedarse sólo con los Papeles de Panamá. Hay que indagar, verificar, interpretar”. #Corrupción