El #Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro intenta, una vez más, combatir la crisis del País con las medidas de papel. El pasado 13 de mayo tomó la decisión de decretar un estado de excepción a causa de la coyuntura social, económica, política, natural y ecológicaa que en este momento influye negativamente sobre la economía. Con este decreto, Maduro podrá dictar las medidas que considere oportunas para dar a los venezolanos la estabilidad que esperan. Podrá autorizar nuevas producciones, comercializaciones y distribuciones, incluso en el sector privado. Además, el presidente estará facultado para dar nuevas capacidades a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y a otras instituciones. Para Rodolfo Rico, coproprietario de la página de análisis e información indipendente El Cambur, hay que entender que “el decreto de estado de excepción consagra la doctrina del enemigo interno y anula la función contralora de la Asamblea Nacional. Además incorpora a organizaciones extrañas a la constitución a labores de seguridad, fortaleciendo el paramilitarismo que desde hace varios años impulsa el gobierno”. Una medida que sabe más a política que a economía. #Corrupción