Camina uno rumbo a las raíces mas antiguas buscando lo contemporáneo. Hay muchas actividades en Quintana Roo. Algunas fuentes hablan de un crecimiento en la población sustentado en la economía del turismo.

En 100 años se ha construido una nueva civilización que armoniza con las ambiciones del mundo para convertir la jungla en recursos renovables de ingreso y derrama de capitales. El shock es que no destaquen los museos de #Arte contemporáneo o las boutiques de artes plásticas.

Ante la imposibilidad de costear los parques de diversiones de Playa del Carmen, evocando nuestro origen, dirigimos la lente a las ruinas de Tulum. No es difícil llegar y no es caro el transporte, en esta zona además se ha invertido en generosas carreteras.

El hecho de ir a las ruinas es una hazaña memorable si bien conlleva caminatas disociadas de la diversión en la oferta de Xcaret y Xplore, si bien debo decir que por un error de brújula, montados en bicicleta, constamos varios kilómetros extra de Tulum pueblo y Tulum centros hoteleros, que van costeando.

La apropiación de flora y fauna llega a confundirnos pues la vocación ha sido trascender con las ruinas mayas tiempo y espacio en un mercado que incluye a toda la familia. Es la hora del recreo en estas fantásticas playas consideradas entre las más bellas del globo. Eso si hay que bajar un desnivel.

Abiertos a lo contemporáneo, se nota que no hay una línea directa de comunicación con el Instituro Naciona de antropología e Historia (INAH) pues todo se ve como si fueran los ochentas. Se han hecho algunas respetables mejoras, pero ello en detrimento de las sensaciones ligadas a subir y bajar pirámides como en otros sitios famosos cercanos como Chichen itza o Uxmal.

Hace un calor de los mil infiernos en esta temporada, ambulamos con nosotros cientos de visitantes de distintas partes del mundo. A algunos críos les entretiene mucho pasar desapercibidos como uno sin saber ni sentir en dos patadas sobre la dimensión de los Mayas.

Esto habla de una imposibilidad inmediata para distinguir la prehistoria sin la ayuda de los medios y la tecnología apropiados. 

Así, en la visita a Cancún, fue posible contrastar un sitio con otro denominado El rey que complementa con un Museo Maya de nueva factura custodio de respetable y muy avanzada colección de piezas auténticas. No sobre exaltar las avanzadas museografías en marcha, en un proceso de actividad contra complementada por otro recorrido extraordinario hacia la pirámide de San Miguelito.

El concepto de El Rey la construcción esta a campo abierto entre la isla y el mar flanqueando a cada lado, el museo y el conjunto de estructuras en el sitio de San Miguelito se montaron tierra adentro entre la Avenida Kukulkán y el sky line hotelero mas exclusivo de México.

Pocos destinos igualan un desarrollo vigente, a la vanguardia en la oferta del confort. El ecosistema se ha adaptado a este tipo de visión estética donde todo se ve mejor si se va depurando cada metro cuadrado en la transformación de lo salvaje.

Los sitios están resguardados por comunidades de amables iguanas y en el caso de los destinos en Cancún, no son frecuentados por cantidades escandalosas de paseantes, aunque como es usual representan un viaje cósmico a la mentalidad de otras épocas.

Hay una pieza del holandés Jan Hendrix que trabajó en la Ciudad de Mèxico (CDMX); propone unas grecas orgánicas de metal como escultura de bienvenida al edificio y sus recorridos y así mismo otras actividades académicas.

Lejos de sólo apreciar en este caso el arte plástico en los hoteles, podría decirse que ha sido el buen gusto de los inversionistas lo que ha dibujado un cosmos enclavado en una belleza organizada y limpia que va corrompiéndose al oponerse a las ciudades dormitorio que surgieron para atender socialmente al personal hotelero.

Uno y otro polos conforman una bulliciosa comunidad, pero estamos lejos de financiar el lujo que justifica la ambición de los capitales centrada más en confort que en el sabor mágico de un pueblo dormido. #Turismo