Qué difícil es decir que estuvimos en algún sitio ya cuando la memoria se va deslavando. Uno mira las nuevas en las redes sociales solamente y hace la fuga para conocer la verdad ajena a la propaganda política.

El vuelo es lo más barato que haya sido en la historia, usamos los viejos aeropuertos y el acceso a las ciudades con la misma visión centenaria en cuanto a la fabricación de vías con doble vía y alumbrado.

Así llega uno a Chiapas. Primero el asombro de una zona boscosa completamente ajena a las bondades de la península. Acá florecieron otros Mayas en otra época, si bien su legado no es de fácil acceso pues se comparte con Guatemala más allá de las fronteras imaginarias.

Estamos ahí por primera vez con el corazón en flor por el problema mediático del magisterio y su causa por la revisión de la mal llamada Reforma en Educación. San Cristobal ha sido desde hace siglos la capital de lo bonito, y ciertamente el problema esta desde el principio en el bloqueo de las carreteras, o en los campamentos sobre la antes llamada plaza de armas.

Nos centramos en lo turístico pues la pugna nos rebasa a un tiempo que vemos con nostalgia la violencia en el trato de los mal llamados maestros. ¡Reprobados en conducta, no tiene que ver su praxis con los procesos de la ley democrática! 

Ciudadanos no es justo padecer una ocupación pseudo militar. Siendo mexicano, vivimos amenazas y la reiterada sensación de no ser bienvenidos. Contravienen al viandante estos actos impidiendo e intimidando al visitante así mismo. Ello evidentemente no coincide con el espíritu de un tumultuoso turismo hacia las 4 direcciones del Universo Chiapaneco.

Mal paso dialogar contra quienes nos ofenden y se yerguen orgullosos castrando nuestro proyecto fotográfico; se ofenden por ser tomados de ignorantes, mas uno no observó muchos libros y para el caso tampoco televisiones o mesas de trabajo.

Viajamos rápido hacia San Cristobal, la Ciudad Real. A unos cuantos kilómetros de Tuxtla la experiencia cambia 180 grados. Entramos en onda con otras sensaciones de vivir que añaden al sentido del #Arte simple de los elementos.

En un click estamos sumergidos en la montaña. ¿Habrá quién no se renueve internándose al laberinto de piedra, lodo y agua?

Lamentamos testimoniar que ha sido interés de otras naciones rescatar muchos valores de la zona cuando los mexicanos parecemos arrastrarnos impotentes entre el gran lujo de la Ciudad y la mirada inocente de quienes deben ser los indígenas, pues hablan y visten de otra manera.

Hoy en día hay un furor por la moda en el diseño artesanal en el vestido de estas culturas. Se nota su creatividad en un enorme mercado efímero que entremezcla chucherías, ropa y joyas.

Existen hoteles de muy fina factura, las calles de piedra labrada; se palpa la magia de nuestros pueblos, sea esto o no una estrategia consumista del Gobierno.

Las iglesias se expresan firmes con sus retablos dorados barrocos. Se ha escatimado en el gasto técnico de mantenimiento áureo en todo caso. Sin remedio monumentales pinturas con sus secretos oscurecidos.

No se ve una efervescencia religiosa adentro, luce más el turista de boutique. Nos toca el discurso de jóvenes convencidos de la amistad de Jesucristo. La gente no hace mucho caso aunque el redimido hace que algunas señoras tiemblen.

Entonces se montó un grupo de neo rokeros teen. Conectados de alguna manera se hicieron del silencio para reprogramarlo con su aliento de guerra. Muchas veces se insultó al presidente y al gobierno. Interrupciones a un repertorio desconocido para mandar todo a la chingada.

Se usa el tema de los maestros, el de Noxistlan, el de Ayotzinapa. Se evoca la guerrilla del Subcomandante Marx. La multitud representa la amalgama del mexicano como ciudadano del mundo. Lo chicos se confunden entre el discurso y la corrupción de la verdad.

Por otro lado no hay policías en todo nuestro recorrido, ni gendarmes, ni agentes del Gobierno. ¡Basta de insultos piensa uno, pero alegres salimos de ahí al levantarse los bloqueos! #Turismo