Recuerdo el periodo presidencial de Felipe Calderón Hinojosa. Desde que llegó al poder todo fue de mi parte desconfianza. Pretendía sustituir el bla, bla, bla de sus predecesores y según él 24 horas de cada día no eran suficientes para trabajar y así exhibir buenos resultados ¿Pero en la práctica qué hacía…? mucho, cometer más y más pendejadas. Me bastó un año para calificarlo después de Echeverría como el presidente más inepto y peligroso en nuestra historia. Me equivoqué, todavía nos faltaba conocer apenas apareció como supremo jefe de la nación a Enrique Peña Nieto.

¡Ah nuestro sin par país! Hoy día luego de que se constituyó en el año1821, nos hace darnos cuenta nuevamente que salvo contados casos, una vez más está siendo víctima de un pésimo presidente en adición a los que se vayan a acumular. En esta fecha y luego de una profesional encuesta, el periódico Reforma nos hace saber que por primera ocasión en el #México moderno, se dio el más alto grado de insatisfacción con respecto a un funcionario en ese puesto mismo que alcanzó el 74% de la opinión pública. Lo más grave está en que para el próximo sexenio seguro estoy que evaluando a los candidatos que pretendan salir a la palestra, por muchos que sean, con ellos tampoco sumaremos uno.

Advierto que al escribir lo anterior no estoy faltando al respeto a la Institución Presidencial, por el contrario, mi intención es defenderla y mantenerla al margen de que se juegue con ella como ya desde hace muchos años lo están haciendo aquellos que viven en Los Pinos o hacen uso del despacho en Palacio Nacional, reservado a la máxima autoridad constitucional solo para dar el grito del 15 de septiembre, observar el desfile militar el 16 del mismo mes o dar la bienvenida a personajes oficiales, entre ellos los nuevos embajadores obligados a entregar sus cartas credenciales.

De pronto me pregunto “¿Qué le espera a México en estas circunstancias considerando además al PRI…?” Debo confesar que no aceptaré el argumento de “eso pasa en todas las partes del mundo…” o sea: “mal de muchos, consuelo de tontos…” Lo más inquietante esta en el hecho de que los mexicanos estamos dispuestos a someternos a nosotros mismos cuidando en no salir de nuestro espacio de comodidad a sabiendas que por el largo tiempo que media para observar los resultados que nos urgen, no vale la pena esforzarnos, esto es, “si no voy a ser partícipe de las metas a alcanzar, mejor me quedo donde y como estoy…”. Igual sucede cuando la imagen presidencial por su prepotencia y arrogancia nos asusta con su aparato de seguridad y por lo mismo preferimos callar y no manifestar aquello que tememos nos comprometa.

EPN ha venido a ser el presidente mexicano que ha roto todos los records en términos de mediocridad ¿Quién de su partido lo irá a sustituir…? Él mismo confesó haber leído casi nada o nada. De ahí otra pregunta: ¿Quién le corregirá o escribirá los distintos discursos intrascendentes los más a efecto de exhibirse en el ámbito nacional y extranjero…? ¿Y qué   pensará como mexicano de nosotros también mexicanos, luego de permitirse jugar con un auditorio igual de mediocre que él…? Aquí tristemente un punto a su favor. Y bueno, así como van las cosas pienso que México con todas sus riquezas y ubicación, lejos de avanzar, cada día se sumerge hacia el fondo de un pantano del cual muy difícil le será salir por sí solo. De otra forma ¿cuánto le costará a nuestra patria en términos económicos y de autonomía salir del lodazal en que se encuentra…?

Sé que algunos de mis lectores me criticarán por el hecho de ser tan repetitivo, pero no dejaré de insistir que el remedio para nuestro país acompañado de paciencia está en la construcción de una plataforma de educación de calidad masiva que nunca hemos tenido, aunada a lo que de ello derivará, esto es: conciencia de nación.

@ap_penalosa