Corría el día 4 de septiembre del año de 1969, cuando se dio inicio a la historia y leyenda de lo que es hoy, uno de los sistemas de transporte colectivo más usado por el pueblo, el conocido como #Metro de la Ciudad de #México.

Siendo en ese entonces Presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, en un país que se percibía con futuro y estabilidad económica, se dio el banderazo a un moderno transporte que mejoraría enormemente la movilidad de las personas, en una ciudad que crecía a pasos agigantados hacia el desarrollo y que con su operación, la colocaría en los primeros sitios a nivel mundial.

Mucho se habló de la tecnología francesa con que se habían fabricado los trenes, la velocidad de ellos, el ahorro de tiempo, el costo-beneficio, así como la alta ingeniería de excelente nivel que a todos nos dejaba asombrados.

Su construcción dejó al descubierto muchos vestigios de la Gran Tenochtitlan, la cultura azteca de nuestras raíces que alguna vez tuvo su esplendor en esta ciudad y que cayera ante la invasión de los españoles y pueblos aledaños.

Desafortunadamente y debido al poco respeto que tenemos los mexicanos sobre la cultura y nuestras instituciones, esos descubrimientos únicamente los hemos podido observar con réplicas de fibra de vidrio en la estación Bellas Artes.

Otra estación que nos ofrece una visión histórica de nuestro pasado, es todavía la estación Zócalo de la línea 2, la cual muestra a lo largo de su estación, fotografías de la Plaza de la Constitución en ese México antiguo que representaba su grandeza con árboles, trenes y personas disfrutando de esa majestuosidad de ciudad.

El viaje que de niños hicimos para conocerlo, forma parte de uno de los recuerdos más emocionantes, cuando después de la estación Pino Suarez el tren salía de las entrañas de la tierra, para subir a la superficie y seguir su trayecto por toda la calzada de Tlalpan.

Hoy a 47 años de ese histórico inicio, el Metro sigue dando su mejor servicio a pesar del pésimo estado en que se encuentra su infraestructura y sus trenes, debido a la falta de respeto de muchos ciudadanos que pretenden declarar su frustración personal rayando, pintarrajeando y destruyendo el patrimonio de todos los mexicanos.

Posiblemente piensan que por ser barato, tan solo 5 pesos el viaje, tienen derecho a maltratar y desbaratar lo que a todos beneficia.

El transporte sigue en pie y todos los días inicia operaciones desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche y transporta a miles de mexicanos que tienen en su servicio, al mejor o único aliado para llegar a su escuela o trabajo.

El servicio es eficiente aunque se tenga que aguantar los apretones y pisotones de la gente, a los carteristas que denigran la seguridad del sistema, a los escandalosos vagoneros que se han convertido en una mafia y las mujeres que tienen que soportar el manoseo sexual, sin mencionar que en su interior se ejerce la prostitución en estaciones como Revolución y a su uso como hotel ambulante en las últimas corridas nocturnas.

Aunque Marcelo Ebrard lo utilizó de botín para estafar al erario público, sin duda el Metro es una de las grandes obras que ha servido, para el crecimiento y movilidad de esta gran ciudad.