Uno de los grandes insultos en las leyes que protegen a los mexicanos fue el robo del paisaje. Se perdió por la falta de orden en la segunda mitad del Siglo XX. Ahora ya ni pintando todos los barrios de colores podemos corregir algo que no sucede en el modelo español.

En primer lugar en Europa la plaza central no es el centro necesariamente y aunque en cada ciudad haya una Catedral, el Castillo y el mercado, no necesariamente comparten el mismo cuadrante. En cambio es más habitual que uno al desplazarse vaya encontrando el orden delimitado en casi cada caso por la presencia de un río como los que cruzan Orizaba o Villahermosa por ejemplo.

Acaso en España las urbanizaciones planeadas por los Romanos con un canon de belleza fueron adoptando e incluso importando estilos en cada periodo para justificar su ambición evolutiva de refinamiento. Esta muy claro un aliento humano transcontinental por consolidarse al compás de lo bello si bien nos topamos con casos donde el ornamento deriva de una necesidad mortuoria y no de la alegría de la vida.

¿Pero cómo surgió todo esto? ¿De donde carajos sale la preocupación sobre si nos afecta el que se vean las torres y los campanarios o no a la distancia como parte del entorno? ¿Por qué en en Siglo XXI seguimos mani atados los artistas conceptuales en la intervención de una estética fundamental como la identitaria que nos permite sentirnos bien cuando nos encontramos en el destino.

Nos topamos como el hombre más próximo a lo que somos en el recuento de la historia. Nos acercamos de Burgos a la excavación de Atapuerca como recurso de turismo para basar nuestra observación en un precedente que no gozaba de ningún dedo de frente. 

El status de homo estéticus lo ganamos después. Por ahora los caprichos del Siglo XIX han dado plataforma a una investigación minuciosa que inventa métodos para encontrar un mundo atrapado en pedazos de algo que se filtra del polvo... ¿los hombres?...¿sus herramientas?....¿su alimento?....¿su cosmovisión?....

Una de las inteligencias más básicas, dice el explorador que nos guía, es que no íbamos a derrotar ni siquiera al pariente próximo del venado sin armas como las que se inventaría miles de años después. Nuestras garras y dientes se dejaron para otros usos cuando nuestro cerebro identificaba accidentes en la naturaleza que servían de trampas para la obtención de carne.

Como si se prendiera y se apagara la luz en varias capas de profundidad se explica el pasado desde una zanja entre la montaña. Los investigadores han comprendido que el mar ha variado de sitio sobre la planicie y por ende la flora y la fauna ha crecido de forma distinta mejorando o deteriorando las necesidades de supervivencia que deben saldarse para hacer familia... en algún momento tribu... en algún momento códigos de cultura.

Un bus lleva de la base que recibe y administra el turismo hacia el sitio que por cierto es un lugar público al cual se puede acceder en coche propio. En medio de la nada en el paisaje se siente el frío viento cortando como navajas en el cuerpo. Todo se lo han llevado de cualquier modo al Museo de la Evolución Humana, sin duda uno de los proyectos mas contemporáneos para entender como llegamos hasta aquí.

En varias salas el Museo en el centro de Burgos, ante la estatua de Mio Cid y la vieja Catedral, el paseante viaja por el con fin de los tiempos en un estilo de conocimiento que se acerca mucho al toca/aprende. El espectáculo responde a las excavaciones, pero genera distintos sets de asombro para romper las barreras del tedio en la idea de un museo/aprendizaje.

Hay un par de tiendas donde se difunden buen número de publicaciones infaltables en cuanto al origen del hombre. Hay volúmenes enteros sobre investigación y piezas ilustradas para babear porque cuestan muchos Euros. 

Se concluye en una la dieta cultural en cada ciudadano del mundo advertir su propio origen en el contexto de su geografía para valorar el modo como el tipo de supervivencia sigue marcando nuestros usos y costumbres. #Arte #internacional #cultura españa