Amables lectores. En este ciclo vamos a considerar información acerca de otro territorio no regido por la constitución. En adelante hablaré un poco de España para atraer algo del viejo mundo a nuestras consideraciones teóricas en cuanto al mercado del #Arte.

Se confirma de inmediato un interés que conduce a los Estados hacia la explotación de los bienes públicos para fomentar un ideal de convivencia por medio del arte. Aún si desconocemos los fueros específicos de esta tierra que se guía como una democracia/monarquía, no podemos negar el espíritu republicano subyacente en la administración de las cosas públicas, grandes mecas incluidas.

Sea o no por la intervención del Rey y su corte Europea, todo en Madrid de golpe nos traslada al primer mundo, pues de entrada es notorio que en México tenemos una población 10 veces más numerosa. Habemos millones de mestizos.

En cambio en la metrópolis no ha ni diez escaparates y el escenario más importante es el paisaje urbano.

Aunque no es nuestro primer recorrido en la ciudad capital del antiguo imperio, admitamos que desconocíamos el Fórum de la Caixa, aún y le han ubicado en el mismo compás geográfico que la Terminal de Atocha, el Jardín Botánico, la Puerta de Alcalá y el Palacio Real. 

En la capital Mexicana las ciudades nacen en el Siglo XVI con un orden central, en Madrid valga observar que la Plaza Mayor y la Catedral no comparte plaza; y de hecho la metrópolis se confunde con la geografía haciendo frontera con sus jardines Reales.

En todo caso suponemos que aún y si el Museo Reina Sofía es referencia ambiciosa de lo contemporáneo, no habrá por lo pronto Museos de Leticia y la única competencia privada a la colección de la Real Nación es el posicionamiento de la Caixa en un viejo edificio industrial.

Aquí nace el Paseo del Prado que hace similitud con nuestro Paseo de la Reforma. A unos pasos está el Museo mismo y la colección Thyssen/Bornemisza. Si uno se adelanta, están las Cibeles, el Neptuno y la Gran Vía. No hay locación más impresionante, sometiéndonos a su aire medieval y románico nos distraemos de las mil maravillas al exterior del inmueble para sumergirnos en su visión.

Aquí tal vez no estamos hablando sólo de la legitimación del artista, estamos abriendo el compás para entender el valor del arte asociado con el valor financiero de una institución como la Caixa. Hay pocas figuras con semejante solvencia económica como para extender las alas hasta otras ciudades como Barcelona donde empezó su proyecto con el nuevo milenio.

Ahora el predio se metamorfosea haciendo muy evidente su presencia indiscreta sobre la traza social cuyo adaptación no deja de proponer la cultura como pieza fundamental en el proceso mas grande de conversión hacia una ciudad más civilizada y atractiva como sede del saber universal.

Aunque el trago de su estampa, diseñada por Herzog / Demeuron recientemente no ofrece muchas pistas en su asombrosa y radical fachada/verde, ni el futurista interiorismo, ni la cantidad de visitantes varían del planteamiento de un punto de partida en la valuación del arte mismo.

Lo primero en 2016 es poner a los Impresionistas a rodar por medio de la exhibición de la Colección Philips. Se accede a la planta superior para ver en unos minutos algunas de las manos más cotizadas del mundo, si bien tienen mas de cien años de muertos los grandes maestros.

Nos aproximamos al recorrido cuyo punto de partida es la confrontación técnica en la pintura romántica y realista/simbolista. Se nos lleva ahí para atravesar la historia lógica de una ruptura que hubo especialmente con Cezanne; por supuesto a la hora de Corot y Van Gogh. 

Suponemos los vacíos en un circuito dividido en varias fases que nos atraen hacia el Modernismo cuyo exponente más radical es Mark Rothko y pasamos de largo con Gris y Kandinsky dando muestra sobre la transgresión marcada entre Siglos.

Hay mucha gente. Animados damos toda nuestra atención a la misma Historia acerca del proyecto en el coleccionismo, no sin loar su vigencia. #Turismo #internacional