En #México muy pocas personas conocen y se interesan por la verdadera historia de nuestro país. Algunas de ellas exhiben sus conocimientos con humildad y con la buena intención de aportar, aclarar, compartir y motivar. Denotan un bajo perfil y no la pretensión de ser reconocidos y adulados. Existen otros que igual saben, pero resultan arrogantes, impositivos y hasta déspotas. Estos últimos propician fastidio y enojo al punto de terminar no tomados en cuenta y de ahí el desperdicio de lo que podría haber sido una especie de patrimonio que por supuesto se hubiera podido aprovechar.

También aparece un considerable número de personas que en su formación escolar quedaron atrapadas en las redes de una historia oficial mentirosa y manipuladora a conveniencia de lo que a los gobiernos interesa que se diga. Eso mismo pasa con los que cayeron en lo que tramposamente a veces plantea la Iglesia. Resumiendo: estamos rodeados de historiadores que no son soberbios. De otros que contemplan a los demandantes de aprender con menosprecio, y de víctimas de un camino obscuro que amañadamente conduce al educando a un precipicio muy profundo.

Lo peor de todo lo anterior está en que finalmente con los antecedentes arriba expuestos caemos en una realidad: las plataformas valiosas desde las cuales se podría dar a conocer nuestra verdadera historia son muy escasas en proporción a una ya de por sí exigua demanda potencial interesada en torno al tema historia.

Persiste un grupo más que representa a la gran mayoría: aquel que está conformado por las personas que en nada están interesadas respecto a la ciencia que nos ocupa. Conclusión: el grueso de los mexicanos desconocen y no se interesan por el devenir de su país. De ahí entonces la pregunta ¿En esas circunstancias podemos esperar que en nuestra patria se dé una auténtica conciencia de nacionalidad…?

Pienso volviendo al tema Facebook que en un foro que llega a atraer por su tema, muy pocos de los que participan lo hacen con sapiencia, generosidad, sencillez y sin ánimos de brillar. Pero una inmensa mayoría desmotiva desde el momento de mostrar ya no digamos su ignorancia, sino también su intolerancia. Irritan y confunden a un buen número de participantes mismos que concluyen mejor retirándose con el ánimo de evitar ser víctimas hasta de insultos y majaderías. Ej.: si se pretende abordar  a la figura de Iturbide, no más de 5 verdaderamente aportan, el resto que pudiera sumar hasta 50, a más de no saber al respecto con profundidad o solo superficialmente, solo caen en fanatismos estúpidos, actitudes prepotentes y todo eso que hace dar al traste con todo aquello que bien hubiera podido ser.

Es triste pero debemos reconocer que hoy día la materia de historia que debiera ser obligatoria, ha pasado a ser eso: solo historia, misma de la cual llegará el momento en que quede empolvada y marginada.

@ap_penalosa