Estamos en el paso del norte embelesados por las distancias de una región poco explotada por las condiciones de su geografía. La sierra pedregosa siempre visible, caminamos por Ciudad Juárez hasta su Centro Cultural de primera categoría, en el compás de un trazo que va dejando amplios terrenos al asentamiento de tiendas y centros comerciales.

Hay mucho por recorrer. El día, sin embargo, se termina una hora más temprano y no nos queda más que disfrutar de una noche muy silenciosa en el contexto de un hotel express confortable si bien lejos del centro urbano. Mucha gente de negocios a nuestro alrededor cuando nos vamos a la terminal de autobuses para coger el rumbo a Chihuahua.

Son cinco horas muy largas atravesando la nada.

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La planicie se extiende completamente seca con el remate de las sierra desértica al fondo. Toma una hora solamente cruzar la ciudad, mas el encuentro es grato, pues el plan original se ha revestido y por lo menos el centro histórico esta convertido en una caja de curiosidades.

Hay una oferta muy amplia de actividades para el visitante, aunque en esta época el clima oscila de la tempestad y la nieve, al sol radiante de diciembre. Una caminata tranquila nos lleva por la catedral hasta los palacios y plazas; percibimos la identidad.

Ingresamos de primera cuenta al de Gobierno cuya magnitud le permite tener unas salas en un pequeño museo sobre la independencia donde se explica el fusilamiento del Miguel Hidalgo, el padre de la patria. Luego maravillan sus murales revelando paso por paso la historia nacional contada desde la perspectiva Chihuahueña.

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Alrededor de este edificio central hay calles orquestadas con jardines, estatuas, fuentes y querubines cuya estilo nos hace sentirnos en el Siglo XIX. No hay el zumbido vehicular desde una vía peatonal pues el tráfico se ha desviado hacia un paso a desnivel. Corona el conjunto la Catedral representando con más ostento los alcances del Barroco en retablos que nos hacen pensar en Dios y al mismo tiempo en cierto dorado metal precioso.

Pasamos ante diversas tiendas, boutiques con comercios, restaurantes y bares. En estas explanadas para el recreo del pueblo se ha colocado una instalación de luces y un espacio dedicado a la evocación de la Natividad. Frente a la iglesia el tradicional kiosco; en el perímetro, algunos hoteles y restaurantes de lujo.

Un poco mas lejos en esa dirección el Centro Cultural Universitario Casa Gomeras y el Parque Lerdo de Tejada. Así mismo la Universidad Tecnológica del Estado y cruzando el primer cuadro, una red de un novedoso sistema de transporte colectivo.

Hacia el rumbo opuesto la Plaza de la Grandeza a donde se celebran vendimias de productos locales, algunos poniendo a disposición de los ciudadanos todo tipo de artesanías hechas por los indígenas de la región.

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En ese sitio hay ángel, bajo relieves en metal evocando la historia bancas y un templo dedicado a San Francisco de Asís.

De un costado fuentes danzarinas; la famosa Casa Chihuahua sobre un predio de origen Jesuita, cuyo edificio se destruyó adaptándose a los caprichos estilísticos de cada época. Se ha conservado exclusivamente una torre pues ahí paso su cautiverio Hidalgo.

Al rumbo opuesto recordamos a Hidalgo en su Plaza; reconocemos el Paraninfo y la Rectoría de la Autónoma Estatal. En la proximidad hay casas del S XIX, incluida la de Benito Juárez, que se han adaptado para ser galerías, la casa de Francisco Villa y el Museo de la Redonda que vendría a ser su propuesta cercana a lo contemporáneo. #turismo cultural #crónica de Chihuahua #centro histórico