Saxomanías

Por Mitzi Vera

Twitter: @mitziperiodista

¿Qué creen? Esta es la última columna del año. Pensé en escribirles mis deseos para 2017 pero en general espero que no abandonen sus metas saxofoneras y que todos estrenen instrumento. A continuación les dejo mis impresiones sobre Dinant con base en lo que viví; el texto con los detalles del museo de Adolfo Sax y las academias de música lo publicarán en otro medio y piden exclusividad. No desesperen.

Estuve en Dinant cuatro días, la sorpresa que me llevé fue cuando me percaté que en realidad es un pueblito muy chiquito y con dos eran suficientes para recorrerlo todo. Cuando llegué a Europa platicaba con la gente y me comentaban que no habían escuchado nunca de esa parte de Bélgica, llegar fue todo un reto.

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Opté por usar Blablacar de Estrasburgo a Namur (otro pueblito de ahí) posteriormente llegué en auto a la meta.

1. No encontré hoteles en el centro

Este error fue mío y Dinant no tiene la culpa, pero fue parte de la experiencia. La chica con la que me hospedaría no pudo recibirme. Reservé de emergencia y todo estaba saturado: encontré un hotel a 40 minutos del centro, para encontrar comida tenía que caminar sobre la carretera.

Las cafeterías que estaban en el camino solo venden café, no snacks como en algunos locales en México. Lo feo de tener que caminar es que oscurece a las cinco de la tarde cuando es invierno, los taxis son muy caros. No encontré camiones; solo hay árboles, cuervos y mucho frío.

2. No hay vida nocturna

Todo se apaga a las cinco de la tarde, los establecimientos cierran a esa hora.

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A las seis no hay nada, dos o tres lugares para cenar y mucha oscuridad. Eso sí, el museo del saxofón permanece abierto las 24 horas del día.

3.Gasté más que en otros países

El hospedaje es caro. Gasté más que en París, lo tomo como referencia porque pensé que sería lo menos barato (casi 50 euros por noche con cero comodidades); respecto a la comida, una pasta estaba sobre 18 euros (carísimo para lo que te dan). Los taxis, no se diga (sobre 40 euros): para salir del pueblito y tomar el vuelo en Bruselas usé nuevamente Blablacar (es una opción muy económica, eso lo explico en este texto).

No todo fue malo y es parte de la experiencia, aunque me quedé con muy poco dinero por lo que les conté, iría otra vez. Creo que es parte de la aventura al viajar. ¿Qué amé de Dinant? Den clic en las letras azules. #Vacaciones #Turismo