Me confieso una Millennial y probablemente muchos de ustedes lo son, recién entraba a la #adultez comenzaba el boom de los celulares y redes sociales, aunque no era como ahora, me di cuenta que resultaba sumamente atractivo para obtener gratificación inmediata y para alejarte de una realidad angustiante. ¿Angustiante? Nos educaron en la individualidad, en el no necesitas de nadie, debes ser independiente, la felicidad existe dentro de ti, no esperes que alguien te haga feliz, dicho de otra forma. Yo, yo, y después yo.

Pero la vida siempre sacude en el momento perfecto.

La vida, amigos es contingente, me refiero a que lo que hoy es, pudo ser diferente, incierta, desconocemos cómo resultará y para poder vivir en plenitud, les aseguro que se requiere de #tiempo y paciencia.

Anuncios
Anuncios

El mundo nos grita que podemos tenerlo todo, que somos especiales y que en el momento que queramos podemos obtener lo que pasa por nuestra mente. Saben algo, no es así. La vida te muestra que existe algo llamado libertad y que ésta, se acompaña de los limites, es decir que “no todo, no siempre y no sin esfuerzo”.

“La primera cosa que debes comprender es que no comprendes”: Kierkegaard.

Quieres estar en 2 lugares a la vez, no puedes, debes elegir alguno, te gustan 2 personas, debes decidirte por una, te aseguro que a casi nadie le gusta compartir a su pareja, quieres emprender, ser tu propio jefe y ganar instantáneamente como si tuvieras un trabajo normal, olvídalo, requieres de tiempo y mucha entereza para sobrellevar las altas y bajas de tu sueño. Quieres generar un impacto en el mundo, con el sólo hecho de sentirte especial no lo lograrás, primero debes reconocer que tu verdad, no es absoluta.

Anuncios

A esto se le conoce como angustia.

Puedes llamarlo vulnerabilidad y transformarla en fortaleza.

Llegó el momento de ampliar la conciencia, darnos cuenta que nuestra generación carece de lo más básico, saber estar en la experiencia con otros. Reconocer que necesitas del otro para descubrir cómo es saberte enamorado, emocionado, decepcionado, enojado, feliz o infeliz. Necesitamos abrir los ojos y mirar a través de la ventana del otro para conocer una perspectiva diferente y que con plena seguridad te enriquecerá, y aunque pienses que ese alguien no te aporta nada, te equivocas, te permite contrastar lo que no eres y abrazar lo que sí.

¿Y si juntos buscamos trascender?

Los celulares y las redes sociales usándolas de manera adictiva, nos separan de lo más asombroso de la vida, la vida misma. El poder disfrutar del silencio, de la cercanía del otro, del no saber qué hacer, con la mente en blanco pero libre para construir una idea, gozar los nervios que se generan cuando las palabras no brotan al estar frente a alguien, o mejor, poder decirle que no sabemos qué decir y entonces #co-crear espontaneidad.

Anuncios

Sí, el mundo necesita de todos, los otros nos necesitan despiertos y dispuestos para construir un futuro del que seremos partícipes, no sólo como activos, sino como un recuerdo para las nuevas generaciones.