Comprar una #Vivienda digna es un sueño imposible para las #Familias venezolanas, especialmente las jóvenes cuyos ingresos apenas alcanzan para adquirir algunos alimentos. En #Venezuela el salario mínimo es de 40 mil 638 bolívares mensual, y la compra de un apartamento en Caracas puede costar entre 32 millones a 500 millones de bolívares, dependiendo de la zona donde esté ubicado.

A esto se le suma un déficit de aproximadamente 3 millones de unidades, información aportada por el ex presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Aquiles Martini. En este sentido, el Ministro del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat, Manuel Quevedo, afirmó a principios del mes de enero que el programa de ayudas habitacionales, Gran Misión Vivienda Venezuela, entregó durante el 2016 poco más de 1 millón de unidades, cifras que no cubren el déficit existente y hace pensar a los agremiados de la Cámara que es falsa la información por desconocer donde están realmente ubicadas ese número de viviendas.

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La opción de alquilar una casa o apartamento, que manejaban las familias jóvenes se desvaneció en el 2012 cuando el ex Presidente Hugo Chávez pidió la modificación de la Ley de Arrendamiento en la que regula la relación arrendaticia entre propietario e inquilino.

Esta legislación específica que la fijación del canon de arrendamiento estará a cargo de la Superintendencia Nacional de Arrendamiento, así como el estudio de las condiciones del inmueble, las dificultades originadas por estas regulaciones es que muchos inquilinos se han amparado en ella para continuar viviendo en las viviendas sin pagar el alquiler, esto generó que el mercado dejase de ser atractivo para quienes ofrecían el servicio.

Estas dificultades han desatado una ola de invasiones a terrenos inhabitados, en donde las familias desesperadas por conseguir un techo para resguardar a sus seres queridos, han construido casas con materiales que no son los adecuados, como láminas de zinc.

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Estas familias que viven en estas condiciones quedan desprotegidos ante eventualidades climáticas además están expuestos a un ambiente insalubre que generalmente no cuenta con los servicios básicos como aguas blancas y cloacas.