Hoy en día la taza del desempleo en el Ecuador ha aumentado a un 5.7 %, según el Instituto Nacional de Estadísticas, una realidad tremenda por lo que el ecuatoriano pretende aceptar cualquier tipo de trabajo con tal de ganar alguna miseria de dinero. La vida es tan dura en el país que ni alcanza para las 3 comidas del día. Me he tomado el tiempo de asistir a una entrevista de trabajo publicada en el periódico El Universo, en donde solicitaban personal para supervisores y asistentes con un sueldo “increíblemente aceptable”.

Resulta que la entrevista era colectiva con un ambiente laboral algo desagradable, hostil y con poca oxigenación.

Sencillamente decidí escuchar la “entrevista”, sí, lo escribo entre comillas porque más que una entrevista es una plática de charlatanes. Personas a las que les pagan por repetir reiteradas veces lo mismo, lavándote el cerebro con decirte que si lo tienes todo ya, ¿qué haces aquí?, o si ven que tienes una actitud perezosa, negativa o no participas dentro de sus charlas locuaces te sacan de la “oficina”, que más parece un cuarto de carnicero. Yo encarecidamente les seguí el juego de participar y sonreír hipócritamente ya que no quería ser expulsada de la “oficina” para continuar de que se trataba el “dichoso trabajo”.

La tipa que daba la charla repetía una y mil veces las siguientes palabras: ¿quién tiene muchas ganas de trabajar? , ¿con ganas o sin ganas?, estaba harta de alzar a cada momento el brazo para que al final la chica no terminó de concluir cuáles son las actividades que se realizan en el “maravilloso trabajo”, solo nos contó que habían dos posiciones con un sueldo de $520 y $420 dólares, en un horario espectacularmente maravilloso de Lunes a Viernes a medio tiempo, o sea 4 horas al día ¡Yo quedé encantada! y continuaba con la escucha a este tipo de personas.

De pronto llegó el momento en donde la señorita nos hizo una prueba para ver si habíamos captado sobre todo lo que había dicho, la hice y aprobé, y los que no aprobaban aquel examen, lastimosamente tendrían que seguir con sus tristes vidas. Como soy una chica inteligente la aprobé, había pasado a la siguiente fase: la “capacitación”.

Nos citaron de nuevo, acudí un día más a dicho lugar, cuando resultó ser peor que el día anterior. No era una capacitación, sino de nuevo una charla de lavado de cerebros y queriendo inculcar sobre lo que es el éxito, ¡pero por favor!, ¡si vamos hablar de éxito, vayamos al grano! Por segunda vez, no hablaron de cuáles son las actividades exactas que harías, ni de cuánto, ni cómo vas a ganar los supuestos dólares antes mencionados. Ellos volvían a botar gente que no participaba, ni bailaba la música de Celia Cruz. ¿Es en serio #ecuador?, ellos lo llamaban que es una escuela de superación personal y que debes tener constante entusiasmo para triunfar pero me preguntaba yo, ¿ por qué intentaban motivarnos tanto si nadie quiere perder su tiempo con charlataneadas? ya que al final terminaríamos cansándonos y perdiendo el ánimo de seguir buscando un trabajo fructífero gracias a esta “motivación” repitiendo mil veces: “¿quién tiene ganas de trabajar?”, fueron 8 horas de escuchar lo mismo y lo mismo.

Tuve la valentía de no lanzar la silla que estaba al ado mío al tipo para decirle que sus palabras no harán que cambiara la forma de vivir de nadie. ¿Será posible que alguien pueda cambiar la economía de nuestro país por un país más libre y próspero? , ¿cómo puede existir esta clase de trabajos que llegan a cansar a los que realmente están buscando un pan en sus mesas?

En donde llego a concluir que lo mismo que hacían estas personas, era el trabajo, traer más gente, haciéndoles creer que deben ser motivadas para conseguir un trabajo, gracias a las palabras de un charlatán.¡Ecuador hasta dónde hemos llegado! #charlatan #empresas