Siempre he sostenido que quizá la mayor desgracia que vive #México desde que nació en 1821, radica en que adolece de una plataforma de educación de calidad masiva que dé por resultado una verdadera conciencia de nacionalidad. Nuestro país sobrepasa en población de más de 100 millones de habitantes ubicados en un territorio, más no en una superficie que sume a una familia consciente de lo que significa el concepto patria. De ahí entonces la falta de vocación por crecer en todos los ámbitos cada día para dar paso a una nacionalidad fortalecida.

Haciendo un análisis de nuestra historia encontramos que muy pocas veces México ha sufrido calamidades que nos obliguen a mantenernos verdaderamente unidos en pos de metas que resulten favorables a toda la comunidad. Es propio de los mexicanos dar preferencia primero a sus intereses y poner en segundo término las urgencias de tantos compatriotas que demandan nuestra comprensión y ayuda.

Comparando nuestro devenir con el de muchos otros países poderosos o pobres, México denota que no sabe verdaderamente lo que significa invertir grandes esfuerzos y el término sufrir. Somos un país rico en recursos donde en general salvo excepciones prevalece la paz. Estamos beneficiados por todo tipo de recursos naturales, climas, desiertos, bosques, litorales, montañas, etc. a más de ser vecinos del país más poderoso del mundo como consumidor.

Son tantas nuestras riquezas y facilidad para alcanzarlas lo cual nos aleja de la capacidad para verdaderamente valorar. De ahí entonces que el ocio, la abulia, la falta de ambición, la resignación a sistemas gubernamentales ineptos, corruptos y propiciadores de muchos otros males, que hacen que México se ubique en medio de la mediocridad.

Por mi parte he sostenido que estoy totalmente en contra de Donald Trump, individuo que imagino causará enormes problemas en su propio país así como en muchos otros rincones del mundo. Pero dicho mal le podría resultar a México una buena oportunidad que lo lleve a recapacitar actuando con amor al trabajo, madurez, realismo y objetividad. Es tiempo para reflexionar, reaccionar y darnos cuenta que si nuestra nación se hubiera preparado para este tipo de contingencias no habría tenido que estar sufriendo el menosprecio, despotismo, abuso y tantas otras agresiones como las que ahora a mediano plazo por nuestra propia culpa nos esperan. La verdadera independencia de los países se alcanza a base de grandes esfuerzos en común, con educación, con un uso responsable de sus recursos, con un auténtico sentido de nacionalismo, etc., todo eso proyectado en nuestro caso a largo plazo. Solo que condición sin equa non es arrancar no ya sino desde ayer.

Las manifestaciones que se llevaron a cabo el pasado domingo en la ciudad de México y en otros estados en contra de aquel gorila en nada nos benefician. Solo resultaron acciones en un país por demás disperso en términos culturales de grupos protagonistas y oportunistas con el único afán de ganar adeptos ignorantes que no saben a donde van y por qué.

Pregunto a los que me leen: ¿De verdad Ustedes creen que acciones como las referidas pudieran prosperar en un México en el cual la mayoría de su población adolece de una educación de calidad que a todos beneficie y de la cual emane un auténtico sentido de nacionalismo…?

Todo lo anterior lo dejo a su consideración.

@ap_penalosa