Después de que el 21 de enero del año en curso apareciése en la página web de la CIA (Central Intelligence Agency) la publicación de 12 millones de archivos desclasificados que datan de hace más de 40 años, #Internet enloqueció propagando noticias transgiversadas que llegaban al grado de conspiraciones paranóicas pero que dejaban en claro la falta de fuentes de investigación.

Sin embargo, la situación dista demasiado de las consternantes historias que cientos de blogs se encargaron de difundir. La #CIA, como forma de homenaje a la tan famosa serie 'Expedientes X' que estrenaba la temporada 11 en Canal Fox, publicó los archivos que ya se encontraban desclasificados desde 1978 pero que sólo se encontraban disponibles en Maryland en virtud de la Ley FOIA (Ley de Libertad de Información, gracias a la cual los ciudadanos estadounidenses tienen el derecho a acceder a la información Federal del Gobierno) y que siguiendo este homenaje, en la página, además de dar aviso sobre estos archivos, exponen 10 principales documentos divididos conforme a los personajes Mulder y Scully (creyentes y escépticos), sobre los fenómenos ovnis con fecha, en su mayoría, de 1952, debajo de la leyenda "La verdad está ahí, da clic para encontrarla".

Por otra parte, los archivos mostrados en la página web atienden a miles de casos paranormales y parapsíquicos que aunque se encuentran bajo esta #Desclasificación, no muestran nada más allá de lo que ya se había dado a conocer e, inclusive, algunos cuentan con cuadros negros que bloquean las imágenes o bien que sólo contienen información muy básica.

Lo que sí, es que sumergiéndose un poco dentro del Electronic Reading Room, podemos encontrar varias cosas que pueden llegar a sorprendernos, como son los famosos casos sobre 'MK-Ultra' (experimentos sobre control del comportamiento humano con LSD), 'Doctor Mengele' (doctor nazi que realizó fatales experimentos con niños durante la segunda guerra mundial) o bien, sobre 'Ury Geller' (experimentos realizados al famoso mentalista).

A lo que resta preguntarse: ¿la realidad supera a la ficción?