Durante 360 días del año es muy difícil convencerse acerca de la diversidad en el arte contemporáneo a la hora de imaginarnos el precio de algo o la colección que puede venirse haciendo. Afortunadamente durante 5 es oportuno dar un paseo cerca del Hipódromo de las Américas para observar otro tipo de jardín del arte. Anticipamos cierta credibilidad en el juicio de lo que para nosotros es tal cosa y si sí o si no tiene tal o cual valor. Digamos que agrega tres ceros exhibir cualquier obra en el escaparate de MACO y que 90% de la obra contemporánea o emergente queda fuera y ni siquiera se expone a tan exclusiva clientela.

El arte culto nunca fue para las masas; elaborarlo o poseerlo requeriría de compradores con un presupuesto de cien mil pesos o más para poder darse a conocer entre quienes destacan haciendo compras muy específicas de un catálogo que no es interminable. En 2017 se vuelve a dar la Feria en el Centro de Exposiciones Banamex sobre la Avenida de los Conscriptos y valga decir que pese a la incertidumbre en la economía, el monumental estacionamiento estaba atiborrado el domingo a horas de que se cerrara la vendimia.

Toda la familia debe conocer no sólo el concepto del arte contemporáneo, a todos sorprenderá así mismo conocer a las galerías de moda, meterse a las conferencias o participar de las actividades paralelas. Bajo advertencia de un ambiente decoroso que conlleva la presencia de una élite de inversionistas no necesariamente tan amables. Subrayemos la importancia del concepto "dinero" en todo este periplo que nos pone aveces a pensar en lo que significa el arte en distintos momentos de la historia. El MACO ofrece ser inédito cada año, con decenas de propuestas internacionales, pero no se crean que aquí van a encontrar sólo la caca voladora ofrecida en otros espacios más sumidos en el arte conceptual.

No es la fiesta material, tampoco la zona. Suponemos no hay nada tan ostentoso o excéntrico como para situarse fuera de las aspiraciones del capital. Lo cierto es que los artistas de moda, probablemente, sean los modernos y no mercancía muy dudosas con la que quieren seducirnos muchos extranjeros. Es el laboratorio perfecto para confrontar nuestras limitaciones, pero no se vieron cosas de escándalo que trascendieran las 4 paredes; eso sí, estaba lleno del 60% niños y pequeños adolescentes rubios ese día. Este año no me tocó presenciar algún acto en vivo y no se vieron videojuegos u obras con las cuales se pueda interactuar.

Se montaron afortunadamente algunas publicaciones de excelente calidad. No hubo playeras, en cambio se mandaron a hacer ceniceros y velas. También para hacer pausas, había restaurantes de tacos y stands de bebidas alcohólicas. Todo en perfecto orden, con una alfombra corriente recortada a la forma de pasillos separando el laberinto de cada exponente.

No vimos que el furor provocó algún ataque estético. Descubrimos un 40% de trabajo pictórico, si bien como pintura académica figurativa no había mas que uno o dos pintores además de Lezama. El otro 40% eran instalaciones, esculturas, estatuas o muebles de la sección de diseño. Disfrutamos y sentimos también decepción por mucha obra comprensible sólo bajo la luz de la inteligencia emocional. Poco sonido, sentimos el peso de la ignorancia que nos sigue por cada pasillo... no sabemos hacer relaciones y nos olvidamos siempre de sacar el precio de nuestras favoritas. #turismo cultural #zona maco #Crónica Ciudad de México