El cambur y el plátano forman parte de los cultivos alimenticios ampliamente extendidos en países de América Latina, son habituales en diferentes campos destinados a la siembra e inclusive cada día más frecuentes en jardines urbanos. El interés de agricultores y campesinos en este rubro aumenta constantemente debido a su variada utilidad y amplios mecanismos de comercialización, además del impulso que reciben gracias a las fuertes inversiones de capital.

La calidad de estos frutos y sus precios competitivos son utilizados en muchas naciones productoras, tanto para el abastecimiento en los mercados internos, como para negociar y participar en el comercio internacional, a través de las #Exportaciones.

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Originarios de La India y Malasia, los cultivos de plátano y el cambur se propagaron al continente asiático, hacia las regiones de Polinesia y Africa. Con el paso del tiempo, los europeos trasladaron los conocimientos sobre estos cultivos a extensas zonas americanas.

Sobre este tema, el escritor Joseph Gumilla, explica que es común la costumbre de sembrar un platanal, antes de establecer el sitio donde se fundan las misiones o comunidades, como una estrategia para garantizar el sustento futuro de sus pobladores. Esta modalidad de asentamientos humanos, se ha mantenido desde los tiempos coloniales, hasta la actualidad.

De clima tropical

La naturaleza del clima de muchos países latinoamericanos produce altos índices de productividad de este renglón agrícola y alimenticio, junto a los pocos cuidados que requieren sus plantas, cualidades que lo consolidan como un importante rubro de la alimentación y que ha permitido que se cultive por comunidades técnicas agrícolas e indígenas, hasta en las zonas más alejadas.

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Los sembradíos de plátanos y cambures requieren suelos profundos, ricos en materia orgánica, abundante luz, agua y un buen sistema de drenaje para su mejor desarrollo. En los países del América Latina es común observar el éxito de estas cosechas, ya que requieren temperaturas cálidas entre 20 y 28 grados centígrados, además se cultivan apropiadamente en terrenos situados desde el nivel del mar, hasta los mil 700 metros de altura, dependiendo de su variedad. #Nutrición #Ecología