Justin Pierre James Trudeau es el primer ministro de Canadá desde el 4 de noviembre de 2015, apuesto, galante, con porte, los medios hablan de él, las revistas de moda y estilo elogian su imagen, sus logros, su altruismo y su apoyo a las minorías, un príncipe primermundista en un país de ensueño, progresista, liberal y económicamente sólido, como en un cuento de hadas.

Si bien conocemos en su mayoría, la faceta mediática de los escaparates occidentales que promocionan su decrépita cultura, es poco conocido el lado malvado, extractivo y neocolonialista del apuesto mandatario norteamericano, y es que, si, Canadá es un paraíso por la conservación del medio ambiente y sus reservas naturales, pero ello, a costa de procesos mineros que se externalizan y que consolidan a la economía canadiense como una de las 10 más grandes del mundo según la generación de su PIB (Producto Interno Bruto) y el sexto lugar según el índice de desarrollo sostenible.

Tan solo en el territorio poblano las dos empresas de origen canadiense, Almaden Minerals y Linear Gold Corp, ocupan una superficie concesionada de 57 mil 320 hectáreas, el tamaño del municipio de Puebla aproximadamente, según datos del portal tierrabaldia.com.mx.

El problema de la operación de estas mineras en territorio poblano se agudiza cuando, aunado al impulso de la industria minera, se emprenden otro tipo de megaproyectos como, presas hidráulicas para el abastecimiento de energía, el impacto ambiental en las zonas de exploración y extracción y los conflictos por el territorio con las comunidades que durante siglos han prevalecido ahí.

Estas prácticas de desposesión comprenden la mercantilización y privatización de la tierra y la expulsión forzosa de poblaciones campesinas; la conversión de formas diversas de derechos de propiedad (comunal, colectiva, estatales, etc.) en derechos exclusivos de propiedad privada” (D. Harvey)

Con ayuda de los gobiernos locales, municipales y estatales, la industria minera a lo largo del territorio nacional ha ido creciendo y si bien no es Canadá el único país con mineras de sus procedencia en #México, si es necesario evidenciar como es que opera la hipocresía de lo políticamente correcto, en donde se puede abogar en pro de los derechos humanos, los refugiados y los derechos LGBT, mientras que en las prácticas habituales se reafirma el carácter predativo y explotador de los países del norte sobre los países del sur.

Según datos de conflictos mineros.net, son en total poco más del 70% de los proyectos mineros en todo el territorio nacional los que operan firmas canadienses, gracias a la apertura de los mercados del TLCAN, del cual se benéfica Canadá como nación, si el mismo tratado que negociarán por su parte con Estados Unidos, aunado a la flexibilización de las reglas en materia de inversión extranjera, además de que las actividades extractivas se posicionan como prioritarias en la ley ante cualquier otra actividad productiva.

Trudeau es sin duda el digno ejemplo del modelo a romper, blanco, heterosexual, primermundista, liberal, colonialista, extractivista, la figura que pareciera trascender en la historia como el opresor dignificado por las masas oprimidas y alienadas.

Las relaciones sociales de producción centro-periferia, deben de ser el impulso a la organización de los pueblos para una gestión adecuada del territorio y la preservación del mismo y Trudeau el aberrante estereotipo a desechar. #ElSuresnuestronorte #Ecología