Las próximas #elecciones presidenciales francesas se caracterizan por la marcada desconfianza del pueblo en los diferentes candidatos, lo que se observa en los cambios drásticos de tendencia de voto del pueblo, según estadísticas periódicas. Esta desconfianza emana de la situación crítica que sufre el país desde hace años, particularmente en materia social y de seguridad, que no han sido debidamente controladas ni resueltas por el gobierno.

Una sociedad que necesita un cambio

El desempleo es una de las preocupaciones más grandes, con una tasa de desempleo del 9.7% en 2016, según Le Monde, afectando particularmente a los jóvenes, incluso a aquellos sobre-diplomados –para la anécdota: un francés con apariencia, nombre u origen extranjero tiene tres veces menos posibilidades de ser contratado que un francés blanco, de familia de origen único francés y llamado Marianne o François–.

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Los desempleados tienen derecho a una indemnización, pero también tienen la obligación de buscar activamente empleo. Para poder obtener ésta indemnización la persona debe estar registrada en el Pôle emploi, que es un organismo público que ayuda a la búsqueda de trabajo y vigila que las personas inscritas estén efectivamente buscando. Desde 2008, una persona que tenga dicha indemnización no puede reusar dos empleos razonables de acuerdo a sus competencias; de lo contrario, se le quita toda ayuda. No obstante, esto es rara vez aplicado, lo que causa que haya desempleados viviendo a expensas del gobierno y los contribuyentes.

Otro tema igualmente delicado es el de la edad legal de jubilación, la cual desde 2011 es de 62 años. Anteriormente era de 60 años, pero se decidió cambiarla, debido a que los fondos son insuficientes para garantizar la jubilación efectiva.

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Por lo anterior, existe un gran debate sobre si cambiarla a 65 años.

Francia multicultural, para bien o para mal

En los últimos años, Francia ha sido el escenario de diversos ataques y amenazas terroristas, lo que ha generado una escala de tensiones entre diferentes facciones del pueblo francés, creando a su vez un círculo vicioso debido a los prejuicios sociales que se crean, poniendo al país en un peligro mucho mayor.

Según L’Obs, “70% de los franceses piensan que hay demasiados extranjeros […] y 46% piensa que hay que reducir el número de inmigrantes para reducir el desempleo”. Cifras que dan miedo y que, sobretodo, denotan un #Problema social interno grave más que un problema externo, ya que los trabajos que adquieren los inmigrantes son trabajos no substituibles: trabajos que los franceses no toman o en los que no hay suficientes nacionales para cubrir la demanda, como es el caso del sector de la salud –tanto es la escasez de médicos especialistas, que para hacer cita con un dermatólogos u oftalmólogos hay que prever 6 meses.

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Desde 2015 se crearon centros de prevención y de des-radicalización, sin embargo investigaciones recientes han mostrado que dichas células no funcionan adecuadamente, debido a la falta de personal capacitado y de recursos.

Una cuestión en la que la mayoría de los candidatos coinciden es en la mejora del intercambio de información entre los diferentes países europeos (hasta ahora ineficiente), para prevenir eventuales ataques, identificando y desmantelando grupos terroristas presentes dentro del continente.