Un mal día para James Mattis

El primer día de trabajo para cualquier ciudadano es de sorpresas, así como trabajar en adaptarse a su nueva encomienda, pero James Mattis no es cualquier ciudadano que llega un lunes por la mañana a ocupar un puesto cualquiera, es el encargado de la seguridad nacional del país más poderoso del mundo, y llegó a relevar del cargo a un hombre que no dio seguimiento correcto al trabajo que le dio el presidente Trump.

El Secretario Mattis ahora sabe que el Departamento de Defensa no es impenetrable y hay huecos cibernéticos en sus transferencias de archivos confidenciales. La seguridad de ese país no está blindada como el mundo creía.

Anuncios
Anuncios

Los Hackers pagados por el gobierno

El gobierno de Trump tiene un programa de reclutamiento y pago a hackers para que descubran debilidades en sus sistemas de seguridad y agencias, y parece que este juego de tiburones de la red y gobierno dio como resultado que ahora sepan que son tan vulnerables como hábil pueda ser un experto informático.

¿Qué tan peligroso puede ser dejar en las manos de un #hacker herramientas para que abra al mundo información que obtenga buscando debilidades en sus sistemas? Este juego peligrosísimo puede desatar un nuevo caso Snowden que tenga en sus manos ahora a Trump con información que pueda -o quiera- filtrar a alguien que le dé más ceros en un cheque que el mismo presidente recién electo.

Pete Yaworsky es el nombre de un hacker que pertenece a la empresa de ciberseguridad Synack, le tomó sólo 4 horas para saber que podía entrar a la información de misiones militares de Estados Unidos en el extranjero.

Anuncios

Antes, entrar a páginas del Departamento de Defensa para revisar sus huecos de seguridad era ilegal , hoy se convirtió en una fuente de trabajo para empresas que cobran al gobierno para que revele sus debilidades y un sistema de recompensas para detectar intercepciones del gobierno de Estados Unidos.

El Departamento de Defensa por supuesto tiene sus propios hackers, sin embargo, el trabajo conjunto con especialistas foráneos al rededor del mundo, corrigen con más eficacia problemas detectados.

30 mil dólares puede ser el pago a un hacker por localizar fragilidades cibernéticas, aunque muchos -la mayoría- sienten una recompensa mayor al poner en evidencia al Pentágono sin recibir remuneración económica.

Edward Snowden debe estar sumamente molesto en algún lugar del mundo sabiendo que mientras a él lo llamaron criminal, otros tienen carta abierta y la venia del gobierno para entrar al cibermundo de seguridad de los Estados Unidos, y no solo eso, además les pagan para tener información que podría desatar conflictos mundiales. Porque en el ciberespacio y entre hackers a veces el honor y la discrecionalidad está sujeta a cheques o a criterios . #pentagono #Donald Trump